En una polémica decisión, las autoridades niponas analizan la posibilidad de dejar de utilizar el sistema operativo de Microsoft por otro que les ofrezca mayor seguridad.
Intentando dar un mejor soporte a las iniciativas de e-government del país, y después de haber sufrido varios problemas de seguridad en los últimos tiempos, la administración japonesa piensa cambiar el sistema operativo que utilizan la mayoría de sus servidores y estaciones de trabajo, para mejorar la seguridad.
Actualmente, el sistema que utilizan es el de Microsoft, pero están estudiando la posibilidad de adoptar otros sistemas operativos alternativos, como Linux, tomando como un punto a favor a aquellos de código abierto. De llevarse a cabo, esto podría ser un duro revés para la empresa de Bill Gates en el mercado asiático.