Como un plan estratégico con un gran trabajo de preparación previa, un panel integrado por tres jueces que conforman la Corte Federal de Apelaciones determinó que la flexibilización de las normas que rigen el uso de escuchas telefónicas, solicitada por el procurador general John Ashcroft en función de la nueva Ley Patriótica, no viola la Constitución de ese país, instaurando una nueva política llamada “vigilancia social”.
Los Estados Unidos de América se ha ganado el derecho y deshonor de ser la sociedad más vigilada del planeta.
Cámaras de televisión dispuestas en cada ascensor, comercio, entidad bancaria, aeropuerto, supermercado o farmacia marcan rostros, actos y hechos en silencio (y a vuestras espaldas). Descontando la más variada gama de sistemas informáticos desplegados para procesar millones de transacciones comerciales, registros, datos en general y en particular, escuchas y conversaciones telefónicas e intercambios electrónicos de correspondencia.
Tras el voto favorable de la Cámara de Representantes, el miércoles último, para la creación de una Secretaría de Seguridad Interna y encaminada aprobación por el Senado en los próximos días la nueva dirigencia vigilante cubrirá fronteras, puertos y espacios aéreos con la beneplácita intervención de la Patrulla Fronteriza, el Servicio Secreto, la
Administración de Seguridad del Transporte y la Guardia Costera.
La llamada Information Awarness Office (Oficina de Alerta Informativa), a cargo del vicealmirante John M. Poindexter, que funciona dentro de la Defense Advanced Research Projects Agency (Agencia de Proyectos deInvestigación Avanzada de Defensa), también conocida por las siglas Darpa, fue la propulsora y madre de este producto vigilante. Se destaca la encomiable intervención de Poindexter quien fuera asesor de Seguridad Nacional durante la administración de Ronald Reagan y el principal responsable del escándalo Irán-Contras, en el que Estados Unidos vendió secretamente misiles a Irán y usó los beneficios de la operación para ilegalmente financiar actividades contra Nicaragua. No hay mal que por bien no venga...
Lo concreto es que la nueva Acta de Seguridad Interna hará precisamente que la CIA y el FBI reporten cualquier información acerca de cada habitante de los Estados Unidos.
De hecho, si este documento tan esperado por los republicanos no es enmendado, el gobierno norteamericano podrá colectar información "sobre cada compra con una tarjeta de crédito, cada revista a la que se suscriba, cada sitio de Internet que visite, cada correo electrónico que mande o reciba, cada depósito bancario, cada viaje que haga y cada evento al que concurra" (y siguen las firmas).
Dra.Claudia Silvina Dorrego, abogada especialista en Derecho y nuevas tecnologías- Argentina.-
http://www.darpa.mil/iao
www.lanacion.com.ar/02/11/16/dx_450448.asp