Estos datos dan muchos motivos de reflexión, ya que mientras se consuma el
despropósito del desarrollo de la sociedad de la información en nuestro país, da
la impresión de que se están creando dos clases de internautas, los que a
precios excesivos navegan por banda ancha, más segura y que propicia el comercio
electrónico, y los que siguen navegando por los anticuados modems de 56 Kbps,
sin tarifa plana y con calidades de conexión ínfimas. Una vez más, pasa factura
el no haber apostado por la sociedad de la información cuando se debió apostar,
en 1998.