Un tribunal noruego ha considerado que el derecho a manipular el contenido de un disco legalmente adquirido debe prevalecer sobre la consideración de piratería al violar las leyes de autor.
El caso DeCSS ha sido uno de los más polémicos de estos últimos tiempos en el mundo de la microinformática. En esta causa se enfrentaban dos posturas diametralmente opuestas: por un lado buena parte de las grandes productoras audiovisuales defendiendo sus derechos sobre las creaciones que venden, y por otro los activistas en favor de poder disfrutar de los contenidos digitales en cualquier lugar y sobre cualquier dispositivo, eliminando las restricciones impuestas por la industria.
El tema se remonta a 1999, cuando el joven Jon Lech Johansen (entonces con 16 años) creó un programa que, sorteando las medidas de protección de los discos de DVD, permitía realizar copias de estos. La rápida popularización del programa, que el noruego publicó en la Red, le valió el apodo de DVD Jon, así cómo que la policía del país escandinavo entrase en su casa en el 2000, le incautase su computadora y numeroso material informático entre el que se encontraban diversos discos copiados, y le acusase de varios delitos relacionados con la violación de licencias y derechos de copyright.
La sentencia, que absuelve a Johansen de todos los cargos que se le imputaban, dice que este tenía todo el derecho a acceder a la información contenida en el disco que legalmente había adquirido para realizar copias de seguridad con el programa que él mismo había creado, aunque esta acción le obligase a vulnerar las medidas de seguridad incorporadas en el disco por el fabricante. El tribunal también consideró la posterior publicación del código fuente de la aplicación en Internet, concluyendo que cómo el programa puede ser empleado para acciones legales o ilegales de forma indistinta, y al no haber animado Johansen de forma explícita a lo segundo, no se le puede considerar culpable de un delito de inducción a violar los derechos de copyright ni de proporcionar los medios para hacerlo.
El resultado de este caso es muy interesante ya que podría servir de ejemplo en futuras causas legales en otros países, permitiendo e incluso legalizando los métodos de desprotección de contenidos digitales con el objetivo de permitir la realización de copias de seguridad para uso particular. Es más, según han apuntado algunos analistas, esto podría dar vía libre a la publicación de todo tipo de utilidades para desproteger DVDs o incluso para eliminar la publicidad que incluyen algunos de ellos. No obstante, cabe esperar una reacción contundente de la industria audiovisual, con unas "majors" (apelativo que reciben las grandes productoras) cada día más preocupadas en proteger sus creaciones contra cualquier tipo de copia.