La multinacional norteamericana ha anunciado que no incluirá unidad de disco flexible en sus computadoras personales de gama alta, en lo que puede ser el inicio de una nueva tendencia en el mundo de los PCs.
Tendencia que sin embargo no es nueva en el mundo de la informática, ya que Apple abandonó el disco flexible hace algunos años con los primeros modelos de iMac. Sin embargo un medio tan extendido y universalmente utilizado no podía quedar totalmente de lado, así que han sido no pocos los usuarios que se han decantado por la adquisición de una disquetera externa USB.
La historia de los disquetes arranca en 1967 con los discos flexibles de ocho pulgadas. Eran unos discos enormes, con una capacidad mínima de almacenamiento de 400 kilobytes, a los que siguió una versión más pequeña de cinco pulgadas y cuarto aunque igualmente flexible. De hecho, el que firma estas líneas ha llegado a ver discos enteramente doblados cual hoja de papel. La capacidad de esos discos era de 512 kilobytes.
Más adelante surgieron los discos con cubierta de plástico rígido, con una capacidad de 720 kilobytes que dieron paso a la versión de alta densidad, prácticamente idénticos y de casi megabyte y medio de capacidad de almacenamiento.
Actualmente la capacidad de un disco flexible es muy limitada para contener aplicaciones, no cómo antaño, y prácticamente se ve excedida para los formatos de documentos actuales. La proliferación de unidades regrabadoras de CD y de DVD puede ser el factor decisivo para relegar a las ya veteranas disqueteras, al permitir almacenar mucha más información. Pese a que el manejo de estas unidades no era en principio tan simple cómo el de una disquetera, la proliferación de herramientas que utilizan el formato UDF (Universal Disk Format) para tratar los CDs regrabables cómo si fueran disquetes o discos duros (por ejemplo la utilidad DirectCD incluida con Easy CD Creator para entornos Windows) hacen que cada día sea más fácil transferir documentos a CD sin mayores molestias.
Hace tiempo que se dice que la disquetera tiene los días contados, desde que empezaron a popularizarse los CDs, pasando por el nacimiento de las populares unidades Zip o los Superdrive, pero hasta ahora este ilustre y veterano periférico ha sobrevivido. ¿Hasta cuando?