Un reciente caso en el que se han puesto al descubierto los archivos biográficos de destacados personajes como el Papa Juan Pablo II, Fidel Castro o Ronald Reagan que la cadena televisiva norteamericana CNN tenía preparados en previsión del posible fallecimiento de alguno de ellos, nos hace preguntarnos sobre la idoneidad de colocar en la Red información sensible o que no debe ser publicada.
Si estos días ha leído la biografía de alguno de los personajes antes mencionados u otros como Nelson Mandela o Dick Chaney (vicepresidente de los Estados Unidos) en Internet como loanza a su trayectoria en vida, no se alarme; al menos hasta el día en el que han sido escritas estas líneas (27/4/2003) ninguno de estos personajes ha fallecido. Se trata simplemente de una filtración de la información que CNN tenía preparada en el caso de que el luctuoso evento ocurriese.
Es una práctica habitual de los grandes medios de comunicación preparar biografías de destacados personajes para cubrir la posibilidad de su muerte en cualquier momento y, por lo tanto, no debe sorprendernos su existencia. Lo que sí puede llegar a sorprender e incluso escandalizar a algunos es su publicación... antes de tiempo.
Hace unos días, un internauta que buscaba información en el conocido Google topó accidentalmente con algunas de estas biografías, preparadas por la CNN. Incomprensiblemente esta información no estaba protegida de ninguna manera. Pueden verse aún algunas capturas de pantalla de las necrológicas en The Smoking Gun: Archive
Esta noticia pone de relieve la necesidad de no publicar en la Red más información de la necesaria, aunque no esté enlazada desde otras páginas, o su acceso se encuentre restringido por sistemas de seguridad.
Otro argumento, del que ya he hablado anteriormente, refuerza esta tesis: antes del inicio de la Segunda Guerra Del Golfo, el pasado 20 de marzo, el secretario de defensa de los Estados Unidos, Donald Rumsfeld, ordenó eliminar de todos los servidores militares conectados a Internet la información no enlazada (es decir, a la cual no apunta ningún enlace desde otras páginas), pues según podía leerse en un manual supuestamente atribuido a la organización Al Qaeda, esta información era fácilmente accesible y muy útil para la preparación de actos terroristas y de sabotaje.
Ante esta información, el consejo del autor no puede ser otro que el de no poner accesible a través de Internet cualquier documento que no se justifique por cuestiones de accesibilidad desde lugares remotos, compartición, envío o publicación. Y siempre con estrictas medidas de seguridad. En los tiempos que corren, casi es mejor que algunas cosas estén disponibles solamente en una computadora no conectada a Internet e incluso no conectada a la red local de la empresa, siendo publicadas solamente en el momento en que esto sea necesario.