La multinacional norteamericana SCO está recibiendo las agrias críticas de los sectores que defienden al software libre en general y a Linux en particular.
El creador del sistema operativo del pingüino, Linus Torvalds, se había mantenido hasta ahora alejado de toda la polémica. Esta semana, y en una entrevista realizada a través del correo electrónico con la revista CNR, Torvalds se ha mostrado muy cauto en sus declaraciones, afirmando que desconoce que puntos exactos del código son reclamados por SCO como propios. El hacker finlandés dice creer que SCO solamente busca publicidad o lucro con esta querella, y compara el anuncio de la compañía de que tiene pruebas y pronto las enseñará con el caso del presunto bebé clonado que la secta Raeliana afirmaba tener hace unos meses y que nunca llegó a ser presentado en sociedad. En resumen, un "bluf".
Torvalds también se mostró convencido de que todo este asunto no afectará en absoluto al desarrollo de Linux.
Estas declaraciones de Torvalds venían a tono por las críticas vertidas por la comunidad relacionada con Linux contra SCO porque esta empresa no ha mostrado aún que partes del código del núcleo violan su propiedad intelectual. Por el momento SCO se guarda este as en la manga, afirmando que pronto presentará evidencias proporcionadas por expertos independientes contratados por la compañía que han estado comparando el código fuente del Unix de SCO con el código fuente de Linux. Además, y siguiendo el argumento de la compañía, la publicación de este dato daría oportunidad a los desarrolladores del núcleo a eliminar el código fuente objeto de la polémica, con lo que desaparecerían las evidencias del delito.
La opinión de SCO sobre a quien involucrar exactamente en este caso ha ido variando a lo largo de su desarrollo. Si en un primer momento se acusó solamente a IBM y se pasó a extender la querella contra SuSE y Red Hat, afirmando que solamente eran estas empresas las que infringían el copyright y que la comunidad de desarrollo de Linux no debía preocuparse porque no se atacaría al sistema en sí, posteriormente SCO se posicionó contra el núcleo base del sistema operativo, la distribución que puede encontrarse y descargarse en Kernel.org y que sirve de base en cualquier distribución, incluso la Debian (la más libre e independiente de todas). Un rápido cambio de parecer que volvía a acercar a la compañía a su postura inicial y un nuevo giro radical contra el núcleo mismo del sistema han provocado las críticas por la supuesta incoherencia de los argumentos de SCO.
Saber si existe código propiedad de SCO en el núcleo disponible en Kernel.org es muy importante. De ser así, las consecuencias afectarían a toda la comunidad Linux, todas las distribuciones, y podría provocar un cambio de la gratuidad y la libertad de código reinante ahora a un sistema de pago al tener que abonar cuotas de licencia a SCO. En este caso, incluso cabría esperar una migración de Linux a otro núcleo (kernel) como por ejemplo The Hurd, desarrollado por GNU, basándonos en unas afirmaciones ya lejanas en el tiempo de Linus Torvalds en las que decía que el sistema del pingüino podría funcionar eventualmente con un núcleo diferente al actual, el cual ha sido desarrollado mediante una arquitectura monolítica.
Si, en cambio, el código objeto de controversia solamente se encuentra en determinadas distribuciones, la comunidad Linux podrá respirar descansada, al convertirse toda esta polémica en un simple caso legal entre dos empresas.
Podemos encontrar más información sobre el caso SCO contra Linux en la web de MozillaQuest
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