Cuando usted está de viaje ¿se lleva su PDA con su módem inalámbrico para conectarse a la Red? ¿o es de los que buscan compulsivamente un cibercafé? en cualquiera de estos casos, preocúpese (aunque con moderación): usted puede padecer OCD.
La OCD (Online Compulsive Disorder) es una enfermedad de nuevo cuño cuyos síntomas son claros: la persona afectada no puede prescindir de una conexión a Internet durante un periodo de tiempo relativamente corto. Un afectado podría, por ejemplo, llevarse su computadora de mano durante las vacaciones, o "escaparse" un momento en cualquier acto social para ir a consultar su buzón de correo electrónico a un cibercafé o cualquier otra computadora.
Se dan casos de personas que chatean a través de un dispositivo móvil con otros usuarios que están ya no solo en la misma sala, si no incluso en la misma mesa. La atracción que muchas personas sienten por los "gadgets" electrónicos es en parte comprensible, pues son aparatos diseñados no solo para ser funcionales, si no también para ser atractivos a la vista; es, en definitiva, una sensación similar a la que podemos sentir cuando vemos uno de los gadgets tecnológicos que salen en las películas de acción (como los filmes de James Bond). Es, en definitiva, el "sex-appeal" de la tecnología.
Aunque el nombre de esta enfermedad es nuevo, la patología en sí no lo es; desde hace ya algunos años se discuten los efectos perniciosos o beneficiosos de las computadoras en las relaciones sociales. Se ha dicho de todo, desde que la computadora aísla del mundo a su usuario, pudiendo hacerle más dependiente, hasta que los chats e Internet pueden facilitar las relaciones sociales de individuos afectados por patologías físicas o mentales tales como el autismo.
Normalmente, y como en muchas otras patologías, no es el propio afectado el que se da cuenta de su dolencia, si no aquellos que le rodean y que son los que más sufren las consecuencias. En general, si aquellos que le rodean le insisten en que usted pasa mucho tiempo delante de la computadora y le recriminan que sus relaciones sociales se han deteriorado, tal vez sea el momento de visitar a un especialista. La adicción a las computadoras (en mayor o menor grado) existe y puede ser un problema grave.