Cerrado de ya hace tiempo el contencioso contra el gobierno de los Estados Unidos, a la compañía de Redmond se le abre otro frente legal, esta vez en el viejo continente.
Los argumentos esgrimidos por la Comisión Europea (CE) para presentar los cargos contra Microsoft han sido muy parecidos a los presentados en su día en el famoso caso por prácticas monopolísticas que varios estados norteamericanos presentaron contra la compañía que preside Bill Gates. En concreto la CE acusa a Microsoft de aprovecharse de su posición dominante en el sector de las computadoras desktop para imponer también sus productos en el segmento de los servidores de gama baja.
La acusación indica que después de la realización de un estudio entre usuarios de este tipo de sistemas, se llegó a la conclusión de que Microsoft vincula los servicios que ofrecen sus sistemas operativos en versión servidora a lo que pueden ejecutar los clientes, de forma que determinados servicios solamente pueden ser ejecutados bajo sistemas Windows.
El documento acusatorio también se refiere al programa Windows Media Player, ya que se acusa a Microsoft de lastrar la competencia incluyéndolo por defecto en el Windows.
Las soluciones al caso propuestas por la Comisión Europea pasan por el pago de una cuantiosa multa por parte de Microsoft, la creación de una versión de Windows que no incluya el Media Player o que incluya otros reproductores de la competencia (como el Real Player o el Quicktime de Apple), y la liberación de información suficiente por parte de la compañía para que otras empresas construyan sus aplicaciones de forma que sean compatibles con los servicios ofrecidos por Microsoft.
La compañía ha reaccionado como se podía esperar, criticando este documento al que ha tildado de "desafortunado", y argumentando que alarga aún más una causa con cuatro años de historia a sus espaldas. No obstante, también ha manifestado que colaborará con las autoridades europeas para obtener un final satisfactorio a este caso.
Más información:
Nota de prensa de la Comisión Europea