Una compañía australiana crea un nuevo sistema para comprar entradas de concierto sin tener que acudir a taquilla.
La idea, una vez vista, es relativamente simple (casi de esas que nos obligan a preguntarnos "¿y porqué no se me habrá ocurrido a mi?"): el usuario adquiere el ticket, normalmente también mediante las opciones de compra disponibles a través del teléfono móvil (banca on-line). Para recoger la entrada ya no tiene que desplazarse a ningún lugar, ni mostrar autorizaciones electrónicas u otros procesos más complicados para que le den un ticket físico. Simplemente, y casi de forma inmediata después de la compra, recibe un mensaje en su terminal con una imagen. Esa imagen es un código de barras, que leído en el escáner situado en la entrada del recinto donde se quiere acceder (y sin tener que imprimirlo, visualizándolo en la misma pantalla del teléfono) contiene la información para poder entrar.
De esta forma, este nuevo sistema combina y explota dos elementos ya existentes en el mercado: el primero es el código de barras, un veterano para el cual existe gran cantidad de hardware capaz de leerlo, y el segundo es la capacidad de recibir mensajes con imágenes en los móviles, mucho más reciente pero que cubre aproximadamente el 80% del parque australiano de terminales, según los responsables de esta empresa.
Precisamente el tema del formato del mensaje es uno de los más problemáticos, pues actualmente podemos encontrar dos estándares en el mercado: por un lado el Enhanced Message Service (EMS) promovido por Sony, y por otro el Nokia Smart Messaging. Lo que hace el sistema es mandar el mensaje en ambos formatos, y un "sniffer" especial discrimina cual es el formato adecuado para su recepción.
Este nuevo sistema se empleará próximamente en Australia para una serie de conciertos.
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