La disponibilidad de alternativas de bajo precio a Windows y Office como pueden ser Linux y OpenOffice, disparan el "regateo".
Uno de los últimos ejemplos de esta política es el del Ministerio de Salud de la Gran Bretaña, que substituirá pronto todas las gestiones burocráticas por un moderno sistema digital cuyo objetivo es el de facilitar un mejor servicio a los usuarios. Naturalmente, al montar un sistema de este tipo al nivel de una nación con un gran número de habitantes, se estudian varios presupuestos. Entre los que pueden encontrarse sobre la mesa del ministro, figura el de Microsoft junto con los de otras empresas rivales. Y esto último es el argumento que ha usado John Reid (ministro británico de salud) para solicitar un mejor precio sobre los productos de la compañía de Redmond.
La opción alternativa al binomio Windows+Office es clara para Reid: Linux+StarOffice. Y es que el precio del sistema operativo libre es mucho más bajo que la alternativa ofrecida por Microsoft, y sin embargo continua contando con un handicap: Windows es más conocido por los usuarios, por lo que los cursos de capacitación y la adaptación a los nuevos sistemas se realizaría en un tiempo menor y con menos costo económico.
Por el momento, Microsoft no ha respondido oficialmente a la petición, pero está previsto que en menos de un mes, Steve Ballmer se reúna con el responsable informático del ministerio para hablar sobre este tema.
Tampoco es este el primer caso de esta presión que se está empezando a ejercer sobre Microsoft desde algunos estamentos gubernamentales, aprovechando el hecho de que algunos gobiernos locales y nacionales están migrando a la plataforma Linux para reducir costes. Es el caso del land alemán de Baviera o de Brasil desde la subida al poder de Lula Da Silva.