La compañía de Redmond tendrá además que relanzar al mercado europeo su Windows XP sin el software de reproducción multimedia Windows Media Player incluido, en un plazo de 90 días. Microsoft ya ha anunciado que apelará la sanción.
Era prácticamente algo anunciado desde que se supo que la compañía presidida por Bill Gates y la Comisión Europea habían finalizado sus negociaciones sin llegar a ningún acuerdo.
El contencioso arranca cinco años atrás, cuando la Comisión Europea empezó a investigar las prácticas de Microsoft de incluir determinado software (en concreto, el mencionado reproductor multimedia) en su sistema operativo Windows. Por aquel entonces la multinacional de Redmond también se enfrentaba a un juicio en los Estados Unidos, que acabó hace ya varios años sin consecuencias determinantes para Microsoft. El motivo de aquella causa legal fue el mismo que el proceso realizado en Europa, salvo en lo referido al programa: en aquella ocasión el objeto de polémica fue el navegador Internet Explorer.
La Comisión Europea también ha hallado culpable a Microsoft de no facilitar a sus rivales información técnica necesaria para que sus productos funcionen de forma adecuada bajo el sistema operativo Windows, constituyendo esto un delito de abuso de posición dominante en el mercado.
La sanción impuesta a Microsoft, después de que la Comisión Europea negociara directamente con esta empresa con la cual no llegó a ningún acuerdo, fue dada a conocer este miércoles día 24: la compañía de Redmond deberá abonar una multa de 497 millones de Euros, dispondrá de un plazo de 90 días para facilitar una versión de Windows sin el reproductor multimedia y de 120 días para facilitar la información técnica requerida a sus rivales, además de la obligación de mantener esta política en el futuro. Además, y una vez aplicadas estas medidas, no podrá realizar descuentos ni otros tratos favorables a aquellos proveedores que adquieran Windows junto al Media Player, para evitar caer en lo mismo.
La sentencia podría tardar años en hacerse efectiva
Microsoft ya ha anunciado que apelará la sentencia, por lo que su aplicación deberá ser congelada hasta que se resuelva el caso por la justicia ordinaria. Muchos expertos opinan que, tal y como pasó con la causa legal en Estados Unidos, el rifirrafe de las apelaciones retrasará la aplicación práctica de las sanciones hasta varios años.
El Comisario Europeo para la competencia, Mario Monti, se muestra no obstante seguro de que las sanciones se harán efectivas pese a cualquier apelación, que solamente podría producir un ligero retraso en su aplicación.
Microsoft opina
Naturalmente, la compañía de Redmond no ha tardado en dar su visión del asunto. Cuando se rompieron las negociaciones, hace unos pocos días, el mismo Steve Ballmer se mostraba confiado en llegar a una salida negociada que no perjudicara a su compañía; “Creo que hemos conseguido una coincidencia sobre los aspectos principales del caso, sin embargo, no hemos podido llegar a acuerdos en torno a posibles situaciones que puedan darse en el futuro” afirmaba el CEO de Microsoft, en una visión aún optimista de la situación.
Pese al anuncio de que recurrirá la sanción, Microsoft también ha declarado que continuará dialogando con la Comisión Europea para encontrar una salida negociada al conflicto que beneficie a ambas posturas y que no perjudique a los usuarios, reafirmándose al mismo tiempo en que su propuesta de acuerdo hubiera sido mucho más beneficiosa. La compañía propuso facilitar a sus competidores un acceso sin precedentes a su tecnología. Además, siguiendo con la propuesta de acuerdo de Microsoft, cualquier ordenador personal vendido con el sistema operativo Windows hubiera podido incorporar tres reproductores multimedia distintos del de Microsoft, lo que hubiera supuesto la distribución de más de un billón de reproductores multimedia de la competencia en los próximos tres años. Ante la insistencia de la Comisión (según informa la misma Microsoft), muchos de los aspectos contemplados en la propuesta de acuerdo tendrían alcance mundial.
Consecuencias
Algunos expertos se han aventurado ya a lanzar sus conjeturas sobre las consecuencias que esta causa puede tener sobre los usuarios finales y los empresariales, pero la verdad es que a nuestro juicio aún es difícil poder conjeturar nada cuando no se sabe con exactitud si las sanciones van a ser aplicadas, y si lo serán dentro de pocos meses o se debatirán en los tribunales por años. Lo que es prácticamente seguro es que la sanción económica no resultará en un gran trastorno para la compañía, ya que solamente representa de forma aproximada un tercio de sus beneficios durante un trimestre.