El principal accionista de la compañía reclama la devolución de su inversión, algo a lo que SCO se niega categóricamente.
BayStar, la principal inversora de SCO, ha reclamado que esta última le devuelva íntegramente la inversión de 20 millones de Dólares que realizó en el pasado. El motivo es la mala publicidad que SCO está obteniendo entre la comunidad informática con su querella contra Linux, ya que según los miembros más destacados de la comunidad de desarrolladores y usuarios del sistema del pingüino, el ataque es contra toda la filosofía del software libre, y se demuestra por ejemplo en declaraciones realizadas por altos cargos de SCO como "el software libre entraña una amenaza para la seguridad de los Estados Unidos".
La compañía que ahora quiere dejar a SCO fue la protagonista de lo que podríamos bautizar como "BayStar-gate": según se supo después de realizada la inversión de 20 millones de dólares, BayStar había recibido a su vez una suma de capital procedente de Microsoft para la realización de diversas inversiones, entre ellas la operación de SCO. Así pues, se especuló con la posibilidad de que Microsoft hubiera invertido en SCO, pero en lugar de hacerlo directamente, lo hubiera hecho usando a BayStar como puente. La información salió a la luz pública cuando se filtraron algunos mensajes de correo electrónico procedentes de SCO que detallaban la operación y que mencionaban a Microsoft como fuente última del dinero, con lo que SCO habría conocido perfectamente el origen de la inversión y que debía hacer con ella...
Naturalmente, la condena de la comunidad linuxera fue inmediata. Actualmente el sistema del pingüino constituye el único rival de entidad que tiene Windows en el mercado, especialmente en el terreno de los servidores corporativos, y una resolución negativa para Linux en esta causa judicial redundaría en la pérdida de su principal ventaja sobre Windows: su gratuidad. Esto es debido a que toda compañía productora de distribuciones Linux, e incluso proyectos libres y gratuitos como Debian, se verían obligados a pagar los correspondientes royalties a SCO en concepto de derechos de propiedad intelectual.
Analistas de diversas y prestigiosas consultoras como Gartner o IDC han afirmado varias veces que el único valor que dispone actualmente SCO es, precisamente, su propiedad intelectual, ya que no está realizando prácticamente ningún desarrollo ni sacando nuevos productos al mercado. En esta situación, parece algo lógico defender este bien a toda costa y exprimirlo al máximo para conseguir dinero.
Si BayStar finalmente retira sus veinte millones de Dólares, SCO entraría en números rojos, ya que actualmente posee un beneficio estimado de once millones, lo que a su vez provocaría la desconfianza de los inversores y un nuevo desplome de sus acciones en bolsa. Y cuando esto pasa, los responsables de SCO acostumbran a llevar ante los tribunales a otras empresas desarrolladoras o usuarias de Linux acusándolas de violación de propiedad intelectual. ¿Quienes podría ser las próximas?