Los teléfonos móviles dotados de cámara de fotos o videocámara proporcionaron a los medios de comunicación un testimonio de primera línea de lo que sucedió el pasado 7 de julio. Incluso la policía británica ha usado este material para desvelar las líneas clave del entramado que organizó tan abominables actos.
Los atentados que el pasado 7 de julio sacudieron desde sus cimientos a la City de Londres, el corazón financiero y ciudadano de la capital inglesa, fueron captados por las cámaras digitales incorporadas a los teléfonos móviles de quienes vieron de cerca las explosiones. Solamente durante la primera hora posterior a los hechos, la redacción de la BBC recibió más de 1.000 fotografías realizadas con teléfono móvil sobre los hechos.
Pero la prestigiosa cadena televisiva británica no fue la única en emitir pequeños retazos de vídeo de apenas unos segundos o imágenes borrosas y muy pixeladas correspondientes a las cámaras de baja resolución incorporadas en las terminales de telefonía móvil; las cadenas de televisión de todo el mundo emitieron las mismas imágenes. Es lo que se ya se ha dado a conocer como la revolución de los contenidos periodísticos generados por los propios usuarios.
De hecho, todos los medios de comunicación (radios, periódicos, televisiones) se han nutrido desde sus comienzos de testimonios aportados por las personas que han vivido en carne propia o muy de cerca los hechos, aunque normalmente esto se ha hecho siempre a base de entrevistas. Con la popularización de los teléfonos móviles con cámara, además de la aportación personal de su testimonio, los usuarios ya pueden también aportar pruebas gráficas de los sucesos. Es la revolución que nos convierte a todos en -un poco- periodistas.