Se la acusa de introducir incompatibilidades en el Internet Explorer frente a sus competidores a posta para crear el navegador con un funcionamiento único y, por lo tanto, incompatible con los demás, para atar al mercado de los programadores web a su plataforma.
Cuando el gigante de Redmond se había recuperado de la reciente confirmación de la sentencia en su contra que un tribunal europeo dictaminó en la causa legal que la enfrentaba con la fiscalía del viejo continente por prácticas monopolísticas, una Europa envalentonada vuelve a la carga, esta vez a petición de la noruega Opera y un conglomerado de empresas entre las que se encuentra IBM.
El motivo vuelven a ser prácticas de mercado abusivas, esta vez para colocar en una posición ventajosa a su navegador web Internet Explorer, al cliente de correo Outlook y a su suite ofimática Office. La Comisión Europea ha afirmado que se investigará el caso dándole una alta prioridad, mientras que la compañía de Redmond ha declarado que colaborará en todo lo que se le requiera.
La acusación de Opera se centra en el hecho de que aprovechándose de su posición dominante en el mercado, Microsoft se asegura que su navegador web no sea totalmente compatible con los de la competencia, que detentan una cuota de mercado mucho menor a la de la compañía de Redmond, y esto se hace saltándose todos los estándares internacionales.
De esta forma, y siguiendo con su razonamiento, Opera afirma que al crear aplicaciones compatibles con Internet Explorer, los programadores hacen el juego involuntario a la compañía de Bill Gates, ya que estas aplicaciones no se pueden ejecutar en Opera, Firefox, Safari u otros, ligando al usuario a un navegador y plataforma informática concretos. Lo mismo pasaría según la acusación con el resto de aplicaciones.
Outlook es un cliente de correo electrónico muy popular entre los usuarios, especialmente entre los corporativos por sus funciones de calendario y organización de citas, y que se compenetra bien con el servidor Exchange, que le proporciona buena parte de estas funcionalidades. La Comisión Europea también exige a la compañía de Redmond que proporcione información técnica pública para que los programadores de la competencia puedan hacer que sus desarrollos sean más compatibles con ambos productos.
Con el cumplimiento de las exigencias de la Comisión Europea se conseguiría en teoría que las compañías que compiten con Microsoft tuvieran por un lado la información técnica necesaria y por el otro la igualdad de oportunidades en el mercado para construir productos que pudieran enfrentarse en igualdad de condiciones y que fuera el público quien decidiera por cual optar.