Un polémico artículo que relaciona la muerte de dos personas con su actividad de blogger provoca el debate en la Red.
Guillem Alsina (guillem@imatica.org) - Mantener un blog puede ser, cómo muchas otras actividades humanas modernas, algo estresante. Todo depende de la actitud con la que se tome y de lo que represente el blog (o los blogs) en la vida de uno. Pero... ¿puede ser el bloguear una actividad de riesgo?
Así lo creyó Matt Richtel, columnista del New York Times y autor de un polémico artículo en el que relaciona el estress provocado por el tener que postear constantemente con los problemas de salud provocados, precisamente por el estress. No obstante, también aclara en el texto que no hay sobre la mesa un diagnóstico que afirme "muerte por blog", pero si leemos entre líneas vemos que el periodista nos sugiere una conclusión similar.
Richtel carga las tintas sobre la necesidad de actualización constante que tienen los sitios de la Internet actual, duramente competitiva. Esto lleva a exigir mucho a los bloggers profesionales o semi-profesionales, aquellos que se ganan todo o parte de su jornal con la elaboración de posts para diversos medios de comunicación online.
Hay que pensar que Internet es una fuente de información que no se para, y que si bien algunos medios son de información muy local debido especialmente a la barrera idiomática, otros que emplean el inglés o el castellano tienen audiencia a prácticamente cualquier hora, y esa audiencia demanda constantemente contenidos nuevos.
Esa demanda de contenidos actualizados constantemente va a más, y muchos internautas se cansan rápido de los sitios que no se actualizan a intervalos de horas o, incluso, de minutos. Esta es también la clave que explica el éxito de los agregadores sociales de noticias cómo Meneame.net, que gracias a las aportaciones de miles de internautas pueden enlazar a nuevos contenidos cada pocos minutos, incluso actualizarse continuadamente en cuestión de segundos.
En éste panorama ya cada vez se guarda menos fidelidad a un sitio concreto y se aprovechan más estas iniciativas sociales para buscar los temas que más interesan, dejando en un segundo plano el medio en el cual se publican. Y los medios no quieren dar su brazo a torcer, pues los ingresos de cualquier tipo (publicidad, venta de artículos) se basan en la audiencia fidelizada.
Pero lo que ha provocado la reflexión en el seno de la comunidad blogger ha sido la relación directa que el periodista ha encontrado entre esta situación y la muerte súbita de dos bloggers hace dos semanas. Tenían respectivamente 50 y 60 años, eran estadounidenses y ambos fallecieron por causas relacionadas con el corazón. Un tercero, de 41 años, sobrevivió a un ataque al corazón en diciembre. Según Richtel, otros destacados bloggers han informado estar padeciendo dolencias relacionadas con los nervios, cómo son desórdenes del sueño o ganancias y pérdidas de peso.
El debate generado en Internet se centra en primer lugar en la relación entre los dos fallecimientos comentados en el artículo de Richtel y la actividad de blogger que desarrollaban ambas personas, contando con el factor edad, mayor que la media de los bloggers -una comunidad en la que destaca su juventud- pero no tan alta cómo para justificar por sí sola los problemas cardiovasculares causantes de las defunciones.
En segundo lugar, el debate se ha encauzado hacia la necesidad de un flujo de información constante, y si esto es soportable para los editores, redactores y articulistas que trabajan en la Internet actual, especialmente en la blogosfera.
Las conclusiones son, cómo en muchos temas, personales e intransferibles. Lo único cierto sea, tal vez, que en el hemisferio occidental cada vez hay más horas de trabajo y menos de esparcimiento, seamos o no bloggers o internautas.