Tiene forma de concha y se ha simplificado de cara al usuario neófito pero sin perder un ápice de potencia para el usuario profesional más exigente.
Guillem Alsina (guillem@imatica.org) - Mientras Apple hace sus movimientos para hincarle el diente al apetitoso pastel de los usuarios corporativos (a los que proporciona en su iPhone compatibilidad con servidores Exchange, correo electrónico push y conexión a redes privadas virtuales), RIM parece que ha empezado a recorrer la ruta inversa: líder en los entornos empresariales, lanza el nuevo modelo Pearl 8220 en un formato desconocido hasta la fecha en el catálogo de la compañía canadiense, el de concha.
La BlackBerry Pearl 8220 parece un teléfono normal, sin las prestaciones de todo un smartphone. De formas redondeadas y presentado con unos elegantes colores negro y gris metalizado, en su carcasa exterior incluye una pantalla en la que puede verse un reloj en modo de espera, se ve la identidad de quien llama y pueden previsualizarse los mensajes. Al abrirlo podemos ver el característico teclado de la serie Pearl que denota que no es un simple teléfono más, lo que se confirma con la inclusión del software predictivo que ha hecho tan prácticos a estos smartphones (tecnología SureType).
Su sistema operativo continua siendo el habitual de la casa (sistema propio y propietario), aunque se ha simplificado y enmascarado para los usuarios primerizos. Eso si, dispone de navegador web para aprovechar la conectividad WiFi que también incluye.
RIM no esconde que este es un dispositivo orientado al público final: Jim Balsillie co-CEO de la compañía, declaraba a la Agencia Reuters que "un setenta por ciento de los usuarios de teléfonos móviles de los Estados Unidos tienen un modelo de concha". A esto hay que añadirle un soporte multimedia muy cuidado y una cámara de dos megapíxeles con capacidad de grabación de vídeo
Los inversores reaccionaron favorablemente a la introducción de este nuevo terminal y a la apuesta que RIM hace para el mercado del usuario final. Probablemente, este movimiento sea debido también a la voluntad de la compañía de recuperar el máximo histórico de sus acciones, desde el cual estas han perdido un tercio de su valor. Ahora solamente falta que los usuarios den también su confianza al nuevo teléfono de la compañía canadiense.