El software libre es un cáncer, es inseguro, antiamericano y
supone la destrucción de la propiedad intelectual. Esas y
muchas otras cosas más han dicho los directivos de Microsoft,
expresión clara de su nerviosismo ante el avance del software
libre y de código abierto.
Ya en febrero de 2001, Jim Allchin, jefe de sistemas
operativos de Microsoft, declaró que el software libre era un
movimiento ``antiamericano'', que era tanto como decir que era
el demonio mismo. En mayo de ese mismo año, otro directivo,
Craig Mundie, uno de los vicepresidentes de la compañía, arremetía de nuevo contra el software libre
diciendo que representaba una amenaza para la propiedad
intelectual y la innovación tecnológica. Según Mundie, la Licencia Pública General (GPL) tiene una
naturaleza ``vírica'' que infecta todo lo que toca, destruyendo
toda propiedad intelectual. Por si fuera poco, este directivo
aseguraba que el software libre era ``malsano'' (unhealthy) y generaba abundantes
riesgos de seguridad.
Que estas destempladas declaraciones no fueron producto de un
arrebato momentáneo lo prueban varios hechos: fueron realizadas
por diferentes directivos de la compañía de Redmond; se
prolongaron en el tiempo; formaron parte de una estrategia para
combatir la creciente competencia que representaba el software
libre y, finalmente, esos mismos directivos reconocieron que
fue un error táctico, como veremos más adelante.
Papeles secretos al
descubierto
Microsoft no solo se distingue por crear programas
informáticos extremadamente inseguros, plagados de errores,
agujeros de seguridad y vehículos de un sinfín de virus. Esa
falta de seguridad se extiende, también, a sus documentos
internos. Efectivamente, la prensa se ha hartado de dar a
conocer gran cantidad de comunicaciones y documentos
confidenciales de la compañía. Veamos algunos de ellos.
En agosto de 2000, uno de los vicepresidentes de Microsoft,
Joachim Kempin, proponía que se tomaran represalias contra
quienes entraran en relaciones con GNU/Linux. En un
memorándum interno, Kempin sugería que los fabricantes de
ordenadores y componentes de hardware que desarrollaban
productos para GNU/Linux debían sentir el peso de las
amenazas de Microsoft, como ya hiciera en el pasado con
respecto a Netscape y otros. Así, Kempin decía que Microsoft
debía ocultar información a Intel y trabajar en secreto para
promover a los competidores de esta compañía si seguía
coqueteando con el sistema operativo libre.
Este memorándum fue presentado por los estados de Estados
Unidos en el caso contra Microsoft por prácticas
monopolísticas. Michael Tiemann, directivo de Red Hat
-8Òempresa que comercializa una conocida distribuci-Aón de
GNU/Linux-8Ò denunci-Aó que los fabricantes de ordenadores
estaban rechazando sus intentos de preinstalar GNU/Linux en
sus ordenadores por temor a las represalias de Microsoft.
En septiembre de 2001, The Register se hacía eco de un mensaje electrónico de un departamento de
Microsoft dirigido a algunos clientes corporativos. En el
mismo se reconocía que GNU/Linux se estaba convirtiendo en
una importante amenaza para Microsoft no solo en el mercado
de los servidores, sino también en el de los usuarios
domésticos y de estaciones de trabajo. Meses más tarde, en
enero de 2002, The Register volvió a publicar un mensaje electrónico confidencial de Brian
Valentine, directivo de Microsoft, dirigido al Grupo de
Ventas, Marketing y Servicios de la compañía. De nuevo se
reconoce que el sistema operativo del pingüino es un serio
competidor de Microsoft y pide que se espíe los proyectos de
la competencia y de los clientes de la compañía que estén
vinculados con GNU/Linux. En esta comunicación se habla de la
campaña ``ideológica'' contra el software libre para
desenmascarar los presuntos ``mitos'' que se han creado en
torno al mismo, en referencia a su gratuidad, seguridad,
eficiencia, etc. También se mencionan futuros estudios
comparativos entre Windows y GNU/Linux que realizarán
analistas ``independientes'', en los que se demostrará la
superioridad de Windows. Para Valentine, estos estudios serán
``una gran herramienta'' en la lucha de Microsoft contra el
software libre.
Pero tal vez el más revelador de estos ``papeles Microsoft''
sea un memorándum interno de noviembre de 2002, del que se
ocuparon CNET News.com y The New York Times. En este documento se
decía abiertamente que los intentos de desacreditar a
GNU/Linux y al software libre ``han tenido escaso impacto
para crear una opinión desfavorable ()6¼) y en algunos-A
casos ha salido el tiro por la culata''. En conclusión, se
recomendaba dejar de atacar al software libre y dedicarse,
más bien, a resaltar en positivo las virtudes de los
productos de Microsoft. Fin de una etapa marcada por una
estrategia fallida.
El memorándum reconoce que el software de código abierto ha
alcanzado una ``calidad comercial'' y que ``representa una
amenaza directa para los ingresos a corto plazo y para la
plataforma de Microsoft, en particular en el área de los
servidores''. Demostrando que el gigante de Redmond ya ha
conseguido hacerse cargo de la realidad, el documento
constata que ``la capacidad del software de código abierto
para reunir y aprovechar la inteligencia colectiva de miles
de individuos a través de Internet es simplemente
asombrosa''.
Quien quiera conocer más a fondo cómo ha abordado Microsoft
el desafío representado por el software de código abierto,
puede leer los denominados Documentos Halloween, memorandos internos
de la compañía sobre la estrategia a seguir respecto a este
novedoso competidor.
No parece que quepan muchas dudas, pues, de que el gigante
del software ha definido claramente quién es su principal
competidor. No me interesa aquí discutir si esta apreciación
es correcta o no, sino mostrar que el imperio de Gates tiene
esta percepción y que ha puesto en marcha sus conocidas y
sucias tácticas en base a la misma.
Los gobiernos se lo
piensan
En los últimos tiempos, Microsoft está seriamente preocupado
por el interés de gobiernos de todo el mundo están mostrando
en el software libre. Y no es para menos. Brasil, Perú,
Argentina, México, Francia, Italia, Alemania, Reino Unido,
Suecia, Finlandia, Noruega, Australia, Nueva Zelanda, China,
Japón, India, Sudáfrica, Nigeria, Corea)6¼ sin olvidar a-A
los parlamentos canario, catalán, vasco, a la Junta de
Extremadura -8Òcon su exitoso sistema Linex, basado
en GNU/Linux, que ha atraído el interés de varios gobiernos e
instituciones de todo el mundo-8Ò y a la de Andaluc-Aía,
todos ellos, por medio de leyes aprobadas o debatidas,
políticas, proyectos, comisiones y estudios, han empezado a
considerar al software libre como una alternativa viable a
Windows y al software de Microsoft.
Por otro lado, abundan los estudios, encargados por
gobiernos y organismos oficiales, que recomiendan el uso
creciente del software de código abierto. Entre otros, es el
caso de Free/Libre and Open Source Software: Survey and
Study (FLOSS), un estudio del Instituto Internacional de
Infonomía de la Universidad de Maastricht, financiado por la
Comisión Europea, en el que se recomienda que las
instituciones públicas adopten software de código abierto; o
Pooling Open Source Software, encargado
también por la Comisión Europea y que recomienda la creación
de un fondo común de software de código abierto para las
administraciones públicas. O un informe de la Conferencia de
las Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo
(UNCTAD), que subraya la conveniencia del software de código
abierto para los países en desarrollo.
La mayor parte de estas iniciativas y estudios comparten,
por lo general, el mismo diagnóstico: el software libre es
más barato y más seguro, facilita la libre competencia y la
creación de una industria del software propia, y mitiga la
dependencia de las administraciones públicas con respecto a
un único proveedor que, por añadidura, es un auténtico
monopolio, conocido además por sus malas artes.
La reacción de Microsoft ante esta nueva y preocupante
situación está siendo, cómo no, la presión sobre unos y
otros. Las asociaciones empresariales que ha promovido en
diversos países del mundo, su propia fuerza empresarial y
financiera, sin olvidar el servilismo de algunos, se han
puesto a trabajar para hacer frente a esta oleada de
cuestionamiento crítico de su imperio.
Así, cuando el Pentágono y otros departamentos de la
administración estadounidense comenzaron a considerar la
conveniencia de utilizar software de código abierto,
Microsoft presionó agresivamente para hacer desistir al
gobierno. Según Microsoft, el software de código abierto
tiene serios problemas de seguridad y no es deseable su
despliegue en los sistemas informáticos de la administración.
Sin embargo, un informe independiente encargado por el
Pentágono, realizado por Mitre Corporation en mayo de 2002,
echó por tierra las aspiraciones de la compañía de Redmond.
Según dicho informe, el software de código abierto es a
menudo más barato y más seguro, y recomienda que se extienda
su uso para aplicaciones críticas y entornos necesitados de
gran seguridad.
Un virus y un cáncer se extiende, pues, por el mundo, el
virus del software libre. Tan es así que hasta la propia
Microsoft ha sido infectada por este cáncer maligno.
Microsoft, infectada
Microsoft distribuye un producto llamado Interix, utilizado
para portar aplicaciones Unix a sus sistemas operativos
Windows. Interix incluye un compilador -8Òun programa que-A
convierte el código fuente escrito por los programadores en
código ejecutable por los ordenadores-8Ò llamado GCC (GNU Compiler Collection),
desarrollado por Richard Stallman, el creador de GNU/Linux, y
que se distribuye con la licencia GPL, aquella que según
Mundie tiene una naturaleza ``vírica''.
Según la GPL, todo software que se distribuya con esta
licencia debe hacer disponible el código fuente, incluso si
este ha sido modificado, y no puede restringir la libertad de
otros para usarlo, modificarlo y distribuirlo. ¿Por qué
incluye Microsoft este código maligno, cancerígeno y
destructor de la propiedad intelectual? ¿Cómo es que se ha
dejado contaminar?
Interix fue desarrollado a finales de los 90 por Softway,
después de que Microsoft creara unas herramientas similares
para portar programas Unix al entorno Windows. Y ya sabemos
cuál ha sido siempre la táctica de Microsoft para ``fomentar
la innovación y la libre competencia'': comprar lo que otros
hacen. Y compró Softway en 1999. En enero de 2000, Microsoft
puso en circulación Microsoft Interix 2.2, ofreciendo el
código fuente a sus clientes.
En junio de 2001, un programador de Los Angeles descubrió
que Hotmail -8Òel popular servicio de correo electr-Aónico
gratuito de Microsoft-8Ò utilizaba en varios de sus-A
servidores el sistema operativo de código abierto FreeBSD.
Hasta ese momento, Microsoft había negado reiteradamente que
utilizara software de código abierto en sus aplicaciones y en
sus sitios web. Mentía. Cuando Microsoft compró Hotmail en
1997, este servicio ya utilizaba FreeBSD, y siguió haciéndolo
durante varios años. La compañía de Gates dijo que ya había
sustituido ese sistema operativo, pero mentía otra vez. Un
empleado de Microsoft dijo que la compañía había mantenido
deliberadamente FreeBSD en algunos servidores de Hotmail
debido a su superioridad técnica sobre Windows en algunas
funciones importantes.
Si el software libre y de código abierto es un virus, se
trata de un virus transparente: lo que hay es lo que se ve.
El código fuente abierto a la inspección de todo el mundo. Si
es un virus, es un virus libre: libre de ser utilizado sin
restricciones, libre de ser modificado y libre de ser copiado
y distribuido. Parece ser, pues, un virus benigno. Los virus
malignos son los que propagan mentiras, conspiran en secreto,
amenazan la libre competencia y maniobran para someter el
cielo y la tierra a sus designios.