| El inicio real de la nueva economía |
David Fernández |
13/05/2003, 14:02:06 |
|
|
La Red ha superado la fase de implantación en la que por definición se han dado numerosos palos de ciego. Ahora comienza la de crecimiento, ¿a dónde nos llevará?.
 |
Internet es un producto o sistema novedoso que no se salva de atravesar las diferentes fases como si de un elemento comercial más se tratara.
En estos diez años que tiene la Red de funcionamiento basado en Web, cinco de actividad plenamente comercial, se ha atravesado y superado la primera fase, la de implantación. En el plano empresarial se puede calificar como un desastre casi total, en el operativo es un éxito que ha venido a revolucionar la manera de comportarse en sectores como los medios de información, la banca, la relaciones personales y la comunicación en general.
No es preciso detenerse demasiado en los errores empresariales cometidos en estos años, en los que por sueños infantiles se apostaban grandes cantidades dinerarias que nunca dieron resultados más que en despidos, cierres y vueltas a la realidad.
Sin embargo, y aplicando el dicho de no hay mal que por bien no venga, esa sucesión de torpezas, inversiones desorbitadas, confianzas ciegas y vida cómoda de los primeros emprendedores con labia suficiente, ha dejado a Internet limpia y aseada.
Por fin la nueva economía
Ahora se puede afirmar oficialmente que comienza a andar la nueva economía. Ahora es cuando las nuevas empresas que están en Internet y las que han sobrevivido a todos los errores, cada uno superior al anterior, están preparadas y acordes a la realidad de la Red.
Ha constado entender que Internet no es más que un nuevo y poderoso canal de venta y de comunicación que supera infinitamente a elementos ya consolidados como la televisión, el telemarketing, o la venta a domicilio.
Y se han conseguido entender las reglas de funcionamiento: búsqueda de beneficios, rentabilidad de la inversión, y el no despilfarro en costes absurdos (léase por ejemplo mobiliario de lujo, cientos de empleados sin que nadie supiera su cometido, presentaciones espectaculares o viajes de empresa para aparentar).
En resumen, la nueva economía ha adoptado los cánones de la mal llamada vieja, y a la vez, está sabiendo aprovechar las ventajas de inmediatez, libertad y comodidad de la Red.
No nos puede sorprender pues, que se empiece a dar la vuelta a la tortilla de las perdidas en los balances y que los beneficios ya no sean sorpresa. Si Amazon o Yahoo, los modelos comerciales de Internet por definición, ya hablan de superávit es que las cosas andan bien.
La razón es que con acercamiento a la realidad, la Red promete mucho para las empresas. ¿Qué empresa se imaginaba hace 20 años poder entrar en la salita de casa y desplegar un catálogo de productos, fidelizar y vender, todo a precios irrisorios?.
El futuro
Siguiendo estas líneas de actuación, los productos y servicios tienen un amplio margen de crecimiento. Seguimos afirmando que estamos en el principio de la Red. Aún está por llegar la nueva tecnología que acabe de fortalecer este "invento".
Dentro de unos años podremos hacer cosas como ir en el metro y desde allí programar el DVD para que nos grabe nuestro programa favorito, ampliar solo con poner un dedo en la televisión la información de un spot acogiéndonos a una oferta que dura 10 minutos, o adaptar una película de cine a nuestros gustos y recibirla al instante.
Todas las nuevas novedades implican a la empresa de Internet y la obligan a adaptarse continuamente. Por ello la empresa del siglo XXI debe de ser un ente vivo y 100% flexible que cambie cada día, incluso cada hora.
Por tanto, en los próximos años acudiremos a una nueva revolución empresarial que acabará con las grandes y obsoletas empresas que no se adaptan al instante en el que operan, y lo más importante, a las necesidades del cliente. Este siempre será el centro, y cada vez más podrá elegir lo que quiere y como lo quiere.
 |
|
|