Logo de DiarioRed
Quienes somos Mapa del sitio Contactar
El Diario Independiente de Internet - Año VII
Portada
Boletín - suscripción
Suscríbete a nuestros boletines y recibe toda la actualidad:  
  Email:  
html texto  
 

 

   
 
 
Noticias y análisis
Cibersociedad
Internet
Informática
Tecnología
eBusiness
Notas de Prensa
Columnas
El Eco Digital
La Tierra Prometida
Marketing 2.0
Persuasión.Net
Open for Business
Secciones
Titulares
Software libre
Guía de Webs
Ciberley
El Defensor
Juegos
Hardware
Shareware
Diariored
DiarioIP.com
AboutMedia
Diariored
Quiénes somos
Contactar
Colabora
Supcripciones

Publicidad

ANÁLISIS
Internet
La nueva figura de los terceros de confianza en la LSSICE
23/08/2003, 9:56:37
enviar a un amigo comentar (9) menor tipo de texto tipo de texto standard mayor tipo de texto

El día 12 de Octubre de 2002 entró en vigor la Ley 34/1992, de 2 de julio, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico, ya conocida a través de la prensa como “Ley de Internet” o “Ley del Comercio Electrónico”, que pretende establecer un marco jurídico adecuado que genere confianza en el uso de Internet y en particular, en el comercio electrónico, cubriéndose así los vacíos legales existentes en la regulación de los negocios jurídicos que se están llevando a cabo a través de Internet.




Es en el Título IV de la Ley donde se regula la contratación por vía electrónica (uno de los aspectos más importantes de esta Ley), afirmándose la equivalencia entre los contratos en soporte papel y los contratos electrónicos, que tendrán la misma validez y eficacia legal cuando concurran los requisitos de consentimiento, objeto y causa (siendo admisible en juicio el documento electrónico correspondiente).

Pues bien, dentro de este marco legal, y a los efectos de ofrecer mayores garantías a la hora de contratar un servicio o bien por Internet, la Ley crea en su artículo 25 la figura de los Terceros de Confianza, figura que podrá ser utilizada por las partes de un contrato para “archivar en soporte informático ( y durante un plazo mínimo de 5 años) las declaraciones de voluntad que integran los contratos electrónicos y consignar la fecha y la hora en que dichas comunicaciones han tenido lugar” (siendo admisible en juicio – como prueba documental- el documento electrónico en donde se archiven tales contratos). Para el legislador, es tan importante la figura legal de los Terceros de Confianza, sobre todo de cara a los consumidores, que la Ley, al referirse a las obligaciones previas del prestador de servicios frente al consumidor exige al primero el deber de informar al consumidor de si “va a archivar el documento electrónico en que se formalice el contrato y si éste va a ser accesible”.

Con esta figura imparcial de nueva creación, ajena a ambas partes contratantes, se pretende dotar al comercio electrónico y a todos sus participantes de la máxima protección, seguridad, confianza y garantías, lo que sin lugar a dudas favorecerá y propiciará el incremento del comercio electrónico puesto que este tercero imparcial, al certificar el contenido de una compra, transacción o contrato online, está propiciando un evidente compromiso de cumplimiento respecto de cada una de las partes contratantes, reduciéndose así la desconfianza de los internautas en la contratación online (principal barrera del comercio electrónico, según los expertos) .
De este modo, si ambas partes de una transacción o contrato lo desean, a través de la figura legal de los Terceros de Confianza se podrá certificar cuáles fueron los términos del contrato válidamente alcanzados entre las mismas, siendo admisible en juicio (en todos los ámbitos judiciales) el documento electrónico en donde Terceros de Confianza habrá archivado tal compra, transacción o contrato online.

Así, si hubiere cualquier problema, al menos a las partes no les interesará demasiado discutir si los términos y condiciones contractuales fueron unos u otros, puesto que los únicos términos y condiciones realmente pactados entre las partes estarán archivados en Terceros de Confianza. Asimismo, ya no valdrá la máxima de “mi palabra – mi comprobante electrónico de la compra - contra la tuya –tu comprobante-”, puesto que el documento archivado en Terceros de Confianza servirá para dirimir cualquier confrontación entre las partes y para confirmar cuál fue el acuerdo verdaderamente alcanzado entre las mismas.
Otra cuestión importante, en relación a esta novedosa figura legal, es la relativa a la comunicación de datos de carácter personal por parte de las tiendas online a la entidad que efectúe el servicio de Terceros de Confianza. Pues bien, tal comunicación está amparada en los artículos 11.2.c) y 27 de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de Diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal, no precisándose para dicha comunicación el consentimiento expreso previo del interesado ni la notificación expresa a éste de haberse producido la cesión. Y ello porque, según dichos preceptos, el tratamiento de tales datos responde a la libre y legítima aceptación por el interesado de una relación jurídica (archivo de las transacciones) cuyo desarrollo, cumplimiento y control implica necesariamente la conexión de dicho tratamiento con el fichero de la entidad que ejerce de Tercero de Confianza.
Por otra parte, queda todavía por resolver, al menos parcialmente, cómo puede constatarse de manera inequívoca la identidad de las partes, es decir, cómo puede confirmarse al 100% que “quien está realizando una compra online y dice llamarse XXX es en realidad XXX”. En este sentido, todos conocemos la existencia de la firma electrónica, lo que permite realizar esta constatación respecto de la verdadera identidad de las partes, pero también es por todos conocida su nula utilidad en el B2C y su escasa utilidad en el B2B y P2P.

Probablemente, dentro de unos años o incluso de unos meses, todos utilizaremos, y para todos los usos, nuestra propia firma electrónica e incluso nuestro propio D.N.I digital: entonces sí quedará definitivamente resuelto el problema de la identidad de las partes, y los Terceros de Confianza podrán certificar (de hecho ya podrían hacerlo ahora), no sólo el contenido de una compra, transacción o contrato online, sino la identidad de las partes contratantes. En tal momento (y actualmente también, aunque sin poder certificarse en todos los casos la identidad de las partes), la función de los Terceros de Confianza sería muy similar a la que podría realizar un “imaginario notario virtual” instalado permanentemente en las tiendas online, desde donde los consumidores archivarían sus transacciones, o instalado permanentemente en su propio sitio virtual, lugar desde donde las partes contratantes formalizarían y archivarían un contrato o acuerdo (quizás alcanzado mediante una oferta y aceptación realizada vía email).

Todo ello lo manifestamos sin perjuicio de que, en realidad, el problema de constatar la identidad de las partes en el comercio electrónico, no es tal problema, puesto que estadísticamente, el porcentaje de casos en los que una parte contratante niega su propia personalidad o autoría es mínimo (ridículo en realidad), puesto que todos sabemos que hay muchos otros medios para acreditarla: fax, llamadas, emails, testigos ..etc..., primando además el sentido común ¿quién si no ha enviado ese email con los términos de un acuerdo comercial que sólo pueden conocer una o dos personas?

Por último, tan sólo apuntamos que, aunque la última frase del artículo 25.1 de la Ley acabe diciendo que: “la intervención de dichos terceros no podrá alterar ni sustituir las funciones que corresponde realizar a las personas facultadas con arreglo a Derecho para dar fe pública”, entendemos que el legislador se está refiriendo, no a que los Terceros de Confianza no puedan certificar el contenido de una transacción o incluso la identidad de las partes, sino a que los Terceros de Confianza, a fecha de hoy, no otorgan fe pública (documento público) como los Notarios, Registradores, Secretarios Judiciales, y tampoco pueden "alterar ni sustituir" las funciones de éstos.

Los Terceros de Confianza, certificando y archivando el contenido de las compras, transacciones y contratos online, e incluso la identidad de las partes, a fecha de hoy sólo pueden otorgar “fe privada” (documento privado).

La diferencia entre la “fe pública” y la “fe privada” de un documento estriba, básicamente, en que la fuerza probatoria del documento público otorga en casi todos los casos prueba plena del hecho, acto o estado de las cosas, de la fecha y de la identidad de las personas; y el documento privado también tendrá la misma fuerza probatoria, salvo que su autenticidad sea impugnada por alguna parte (lo cual tampoco es nada fácil).

Sin embargo ... ¿Quién sabe si en los próximos años los Terceros de Confianza podrán otorgar fe pública, directa o indirectamente?.


enviar a un amigo
Anterior Portada Siguiente
Comentarios

Solo señalar, que la "fé pública" también puede impugnarse.

Saludos.

Enviado por messenger - 08/10/2003, 14:40:54

Se agradece esta información, más aún cuando no existe una claridad evidente sobre la lssice en la red. Nos afecta a muchos profesionales que nos hayamos algo perdidos ante la susodicha ley.

Saludos

Enviado por Diseño-web - 25/11/2003, 18:27:11

Un articulo muy interesante. Gracias por la información. Un saludo!

Enviado por Diseño web - 08/11/2004, 10:51:19

Gran articulo. Gracias

Enviado por Messenger - 08/11/2004, 10:52:51

Es necesario poner orden a Internet y así poder dar confianza al usuario de a pie, para que utilice la Red para algo más que para mirar el correo electrónico!
Buen Artículo.

Enviado por Diseño Web - 27/08/2005, 18:12:58

Thanks for the comments. Found very interesting and would love to hear more. Gotta run now.

Enviado por online gambling - 28/12/2005, 3:59:20

Mike Furir Mike 950

Enviado por Mike Furir 723 - 08/03/2006, 12:40:02

Mike Furir Mike 754

Enviado por Mike Furir 600 - 18/03/2006, 17:52:17

Mike Furir Mike 788

Enviado por Mike Furir 394 - 08/04/2006, 20:14:13

Enviar comentario
Nombre:
Correo electrónico:
URL:
Comentario:




[Política de moderación
]



Warning: require(/h2/diariored.com/home/html/sympoll/booth.php): failed to open stream: No such file or directory in /home/diariored/public_html/blog/ana/archivo/000474.php on line 725

Fatal error: require(): Failed opening required '/h2/diariored.com/home/html/sympoll/booth.php' (include_path='.:/usr/lib/php:/usr/local/lib/php') in /home/diariored/public_html/blog/ana/archivo/000474.php on line 725