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ANÁLISIS
Internet
Una aproximación al weblog (I): Introducción
Próspero Morán 02/02/2004, 21:22:59
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Analizamos en cuatro entregas el fenómeno de los weblogs: posibilidades, herramientas, presente y futuro de una de las herramientas que está revolucionando la Red.




Hay algo que está estremeciendo los cimientos más asentados del mundo periodístico y sin embargo apenas está recibiendo la atención merecida, tanto desde una perspectiva plenamente periodística como sociológica. No obstante, aún parece pronto para abordar realmente su trascendencia futura y, sobremanera, para poder analizar sus aportaciones con la frialdad que permite la distancia y la comprobación fehaciente de algunas propuestas que se nos apuntan tan destacadas como revolucionarias en aspectos que van de lo meramente informativo a las características poliédricas de esta red de redes en constante expansión. Algo que hace prever que ese elemento al que hacemos referencia puede traer para el periodismo digital, el ciberperiodismo, o como quiera que lo llamemos o lo llamen, una gran revolución en la forma en que se crea, difunde y recibe la información. Por ahora son sólo estremecimientos que la intuición hace asociar con grandes cosas por venir. Pero el tiempo vuela y ese algo al que nos referimos amenaza con dotar a nuestras vidas de mayor riqueza informativa de la que jamás hubiéramos soñado. Ese algo hasta ahora innombrado en esta comunicación, como innombrable resulta en los circulos del periodismo tradicional salvo riesgo de cometer herejía, es la irrupción de los weblogs, de las bitácoras, de los blogs en cualquiera de sus variaciones y mutaciones crecientes. Algo que hasta ahora se ha asociado al fenómeno de la muerte del periodismo, a la desaparición del periodista por el proceso simple de conversión de todos cuantos escriben en la red con la periodicidad descrita en una bitácora (sea cual sea, pero con una linealidad cronológica irrenunciable) en intermediarios de información. Pero esa asociación responde sin duda a un error de planteamiento, porque el periodismo en la Red hace ya tiempo que no responde a las clasificaciones del periodismo tradicional, poniendo en cuestión verdades como la pirámide invertida o la clasificación en géneros más o menos estables y de contornos muy definidos que hasta ahora nadie había puesto en duda durante muchas décadas. Y por tanto, la figura de un periodista, entendido como intermediario de una información (adquirida en forma presencial la mayoría de las veces) ha dejado paso hace ya tiempo a la figura del periodista/editor, que deja de ser el “observador” del hecho que después narra empleando el género más adecuado (crónica, reportaje, entrevista...) para pasar a suplantar al editor/corrector, que selecciona y escoge contenidos para además proceder a continuación a darles la forma apropiada (no necesariamente ortográfica y gramaticalmente hablando, pero también) que será aquella a la que acceda el destinatario final de esa información, de esos contenidos.


El problema que nos plantea la irrupción de los weblogs a quienes ejercemos la profesión periodística tiene más que ver, por tanto, con la consideración del fenómeno como una amenaza por los estamentos profesionales más asentados que con las aportaciones que está ya ofreciendo el fenómeno a campos como la evolución de los géneros en el ámbito del periodismo digital o la irrupción de nuevas técnicas de interrelación informativa o de interactividad con el receptor de la información. Y mientras ese problema se acentúa, la dificultad primaria de acotar la materia de investigación se muestra ingente en esta ocasión por la anárquica creación y desarrollo que está teniendo el fenómeno y por el hecho incluso de la tradicional dificultad hispana por traducir a nuestro idioma con urgencia y acierto terminologías anglosajonas, al estilo de nuestros vecinos galos, en lugar de aceptar sin miramientos el término extranjero sin por ello tener que rasgarnos las vestduras.

El caso es que por alguna extraña razón hay elecciones tan casuales como acertadas y semánticamente tan ricas y polisémicas que parecen inevitablemente destinadas a causar sensación. Y eso es lo que ha ocurrido en este caso, y sin que sirva de precedente en lo relacionado con la terminología y su matrimonio con las teconologías en el ámbito de los hablantes españoles (que no hispanos), con el weblog y con su traducción (semántica que no literal) española: Bitácora ha sido el nombre impulsado por un blog del mismo título y que como diario de navegante ha calado entre la élite de viejos usuarios del explorador-navegador que impulsó el desarrollo vivido en el cambio de siglo por el World Wide Web (evidentemente, hablamos del Navigator de Netscape). Weblog es una palabra compuesta que nos habla de un fichero (log) donde se acumulan las entradas a un servidor para consultar un sitio web determinado y de la Red de redes basada en el estandar “html” como lenguaje. Y ha pasado a designar un sitio web propiamente dicho que viene a ser el “log” de nuestra actividad en la red, recogiendo entradas que recopilan nuestra visita a otras páginas o simples acontecimientos de la vida cotidiana o profesional por nosotros redactados o surgidos de reflexiones más o menos profundas. Aunque si se trata de conseguir una definición verdaderamente ajustada podemos participar antes en auténticos debatese sobre este extremo partiendo de todo tipo de consideraciones (teóricas, personales, históricas, socioeconómicas, tecnoculturales, etc..), que recuerdan a las soflamas tan habituales en los inicios de Internet y aún persistentes en los foros y grupos de noticias. Lo más fácil y socorrido en ámbitos cibernéticos es acudir a la versión hispana de la wikipedia (un proyecto de enciclopedia “libre” surgida en mayo de 2001 a partir de un proyecto internacional anterior administrado por voluntarios). La definición por la que opta nuestra hispana Wikipedia es la que nos lleva a denominar como weblog a un “sitio web donde se recopilan cronológicamente mensajes de uno o varios autores, sobre una temática o a modo de diario personal". Los weblogs comparten elementos comunes, como una lista de enlaces a otros weblogs, un archivo de entradas anteriores, enlaces permanentes para que se pueda citar una anotación o una función para añadir comentarios". Claro que tan simple apunte evoluciona con la misma celeridad con que crecen las bitácoras en la red y que llevan a sitios como Perseus , a hablar a fecha de Diciembre de 2003 de la existencia de 3,3 millones de weblogs activos, una cifra que duplica la de los abandonados. Si a ello añadimos que los bloggers o usuarios que hacen pinitos (y lo que no son pinitos) periodísticos alcancen la cifra de 52,000 sólo en los estados Unidos, el panorama no parece nada desalentador y habla bien claro y alto de la revolución a la que estamos asistiendo.

Si hace unos años quien no tenía dirección de correo no existía y quien no disponía de página personal propia no era nadie en el mundo virtual o digital, quien no alimente una bitácora a estas alturas no vive con la intensidad debida la Red. O tal vez sí, porque la bitácora se ha estado mostrando como un fenómeno que termina retroalimentándose y quedando en manos de quien hace de ella una forma de interacción con la Red o quien simplemente se divierte: dos cuestiones para las que hace falta mucho tiempo y ociosidad abundante, en detrimento de otras labores probablemente más necesarias como la investigación o el análisis (nótese por ejemplo, que a estas alturas de nuevo milenio aún no existen modelos claros y asentados de análisis de estructuras o de contenidos por más que la usabilidad como disciplina haya registrado importantes y destacados avances).

Por más que busquemos otros referentes, lo que no tendríamos dificultad alguna para hacer, una bitácora no es más que una página web personal, temática o no, en la que anotamos como si de un diario se tratara cuantas referencias de interés encontramos en Internet o en la vida real, ayudadas o no por fotos, audios o vídeos. Estamos por tanto ante una “simple página personal” como las muchas producidas desde que la Web irrumpió con fuerza en nuestras vidas a mediados de los 90, con la única salvedad de que se ha impuesto la organización cronológica por encima de otras estructuras posibles de gestión de los contenidos en ella alojados. De hecho, aunque los weblogs sigan admitiendo estructuras temáticas más o menos organizadas, la organización cronológica de los “posts” (mensajes) que vamos dejando en ese espacio siguen siendo el pilar sólido en torno al cual se construyen todos los receptáculos de nuestra bitácora.

Esta consideración se reafirma incluso cuando ahondamos en la tipología de los weblogs. Porque una bitácora también puede convertirse en un diario digital llevado por un hombre-orquesta o por un colectivo al estilo colaborativo de Barrapunto. Aunque en torno a si Barrapunto o su versión anglosajona originaria (Slashdot) son o no son un blog, una bitácora, hay debates abundantes entre quienes animan y ejercitan el desarrollo de este fenómeno en España. Basta acercarse por algunos ardientes debates producidos en la primavera de 2003 en lugares como el que alimenta Terremoto para observar que ha sido un verdadero temblor de tierra cada intento de analizar “científicamente” el fenómeno como intentaron por aquellas fechas los dos “papers” españoles seleccionados para la conferencia BlogTalk: El primero, titulado Blogging and the eCommunication Paradigms: 10 principles of the new media scenario, fue objeto de un interesante análisis en The Coming Of Communication Agents. Pero fue el titulado Do we live in a small world? Measuring the spanish-speaking Blogosphere el que generó abundantes intervenciones de las que algunas se recogen en luna página de Blogalia titulada Comentarios 'Estudio de la blogosfera hispana'. Pero no queremos profundizar aquí en un debate que se adivina eterno, sino tan sólo referenciarlo como evidencia de la dificultad existente para acercarse aún con rigor al hecho a cuyo análisis (aún superficial) pretendemos animar.

En la próxima entrega veremos las principales herramientas que nutren y enriquecen la blogosfera.


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Comentarios

Menos perorata y más ir al meollo de la cuestión!! Sería más útil ir a definir que es un weblog, para que sirve, porque es tan conocido,... pero todo esto directamente!! No hay nada de "chicha" hasta la línea 20-25!!!

Enviado por Juan - 03/02/2004, 9:21:01

Muy interesante, sí señor, estoy deseando leer la siguiente entrega, merece la pena pararse a reflexionar sobre ciertas cosas.

Enviado por Andres - 03/02/2004, 17:47:38

Lo más interesante de un weblog para un periodista es la posibilidad de informar sin ningún tipo de represión o censura. En los medios de comunicación tradicionales hay que limitarse a seguir una línea editorial y cualquier información que se contradiga con ésta, se excluye instantáneamente del medio. Por eso el weblog es el medio que realmente permite a los periodistas ejercer plenamente su derecho más importante, la libertad de expresión.

Enviado por Paula - 15/02/2004, 12:05:40

¿y la censura de que nadie los lea?

se enturbia el agua pero al final vemos lo de siempre. llamalo weblog o paginas personales o ...

Enviado por jose luis - 22/02/2004, 1:15:40

Paula,
¿quien le va a pagar al periodista por publicar en su weblog?
Así como no hay editor, no hay dinero.

Saludos!
Mario

Enviado por Caso Patologico - 23/02/2004, 6:34:50

El periodista capaz de desarrollar una audiencia fiel, puede ganar dinero con su blog. Si el periodista 1) se dedica a un tema en concreto 2) sabe algo del funcionamiento buscadores y 3) consigue por encima de, digamos, 500 visitas únicas al día (hay que ser algo más que interesante pero no brillante), puede utilizar el sistema de Adsense de Google para rentabilizar su trabajo. Lo bonito de esto no es sólo en la falta de editores y comerciales pero también en que un artículo se rentabiliza día tras día sin fecha de caducidad.

Enviado por Adrian Hall - 24/02/2004, 14:50:59

Hola, estoy haciendo una tesis doctoral sobre los confidenciales en la red. Me gustaría conocer vuestra opinión sobre las diferencias entre éstos y las weblogs, así como saber si sois lectores de diarios con información confidencial. Muchas gracias (respuesta a mi e mail)

Enviado por maria - 29/03/2004, 21:14:15

Estoy de acuerdo con Paula, por que los que nos dedicamos al periodismo nos podemos sentir presionados por la repercusión que nuestros articulos puedan causar en la opinión pública, y las consecuencias que estas puedan acarrear. Yo mismo me dedico a pubicar en mi blog varios artículos que son rechazados por algunos diarios de tirada nacional o incluso que yo no los llevo a la editorial para que no tengan que ser despreciados por miedo a lo que estos causen "estragos" en lo que la gente piense.
Un beso...
Agur.

Enviado por David - 01/06/2006, 13:06:50

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