La falta
de intervención
gubernamental de ningún tipo (salvo para poner obstáculos), el
escepticismo -primero-, ignorancia -después, ahora y siempre-, y el
entusiasmo especulativo del entorno empresarial, que tan lamentables consecuencias
ha
tenido
para la Red en su conjunto; también el desdén actual del público
general, el inversor en particular y los muchos sectores o profesiones afectados
por
la Red (medios, marketing, publicidad, discográficas, productoras, etc.),
completan un rosario de desastres tal que sorprende que aún podamos
hablar de un 22% de internautas en España y comprobar que hay quienes
mantienen la iniciativa y el liderazgo.
Internet es un entorno que facilita la creación y la innovación,
ya provenga de empresas, individuos o colectivos. Ya sea con o sin ánimo
de lucro. Y muchas veces mejor si es sin ánimo de lucro. Las empresas,
tradicionalmente, han venido cumpliendo en la vieja economía una función
social (al menos supuestamente) que garantizaba el progreso y la innovación.
Esto ha acabado derivando en un control de esas áreas que suponía
una barrera de entrada y que perpetuaba el poder de una oligarquía
de compañías
a la hora de fijar los adelantos del mercado. Internet no sólo ha roto
con eso, sino que además se ha adelantado a esas compañías
en el desarrollo de los grandes adelantos que facilita Internet. Algunos
impulsados por amateurs...
Está claro que la Red pilló al mundo empresarial por sorpresa.
Reaccionaron mal, tarde y a golpe de talonario con una tremenda ignorancia y
cuando ya habían perdido el tren de salida. Algunos aún se están
recuperando del fiasco empresarial de las puntocom. Siempre he sostenido que
el fin de las puntocom es uno de los mayores fracasos de la "vieja economía"
de los 90, alejada de la realidad, miope, y capaz de ser engañada vilmente
por listillos de veintitantos sin corbata, oportunistas y especuladores. La
vieja economía y los chicos puntocom dieron enormes lecciones de irresponsabilidad
y amateurismo, y esa es, realmente, la Internet de los amateurs, que en su gran
parte ya ha pasado a la historia.
Pero lo que ha pasado mientras tanto es que los amateurs, en sus ratos libres,
lo están poniendo todo patas arriba: un joven universitario aburrido
crea Napster y un año después 50 millones de personas lo están
utilizando y la poderosa industria discográfica sufre ataques de
pánico
porque no sabe como enfrentarse a un fenómeno que sobrepasa su comprensión
del mercado. Los sistemas de publicación personal (como los weblogs)
se popularizan y de pronto montar una publicación es un juego de niños
al punto de que millones de personas lo están haciendo en todo el
mundo. Y nacen publicaciones amateur como la propia DiarioRed que nada
tienen que envidiar
a los grandes grupos editoriales. Mientras esos grupos se quejan por la crisis
de la publicidad, la prensa gratuita y los confidenciales cuando se tendrían
que preocupar por la calidad de su producto porque ya no monopolizan la
información y cada vez más se aprecia su plumero
político o empresarial.,
cualquiera puede competir con ellos en conocimiento y calidad desde su weblog.
Sin medios, sólo con conocimiento.
Otras muchas iniciativas han nacido del amateurismo o de la falta de medios.
Pero probablemente el ejemplo más impresionante de todo esto es el
del software libre, que en estos tiempos de crisis económica ya amenaza
seriamente a los viejos monopolios y oligopolios pero que lleva muchos años
labrando este presente.Y el software libre no es sólo Linux, un sistema
operativo que amenaza y asusta a la mayor empresa por capitalización
bursatil del mundo -Microsoft- sino miles y miles de proyectos independientes,
montados por
programadores que en sus ratos libres crean software gratuito y libre, burlándose
del copyright al uso y creando alternativas a los grande programas de software
empresarial. Hoy una pequeña-mediana empresa tiene acceso, a través
de estas herramientas, a todo el poder de Internet, por poner un ejemplo.
Veamos
como: puede montar su gestor de contenidos en muy poco tiempo con PHPNuke o
una herramienta avanzada como Typo3; puede
montar su tienda utilizando Oscommerce;
gestionar sus proyectos o sus grupos de trabajo utiliznado PHPCollab, PHPGroupware,
Moregroupware o TUTOS;
gestionar los banners de su publicación con un
gestor de banners tan profesional como el que más, PHPAdsNew;
y así
con la gestión del conocimiento, la Intranet, la gestión documental,
foros, espacios colabrativos, comercio electrónico, marketing en Internet,
listas de correo, bases de datos y un largo etcétera de herramientas.
Por muchas de ellas una consultora al uso cobraría millones, aquí
están gratis y son muy fácil y rápidamente instalables
y adaptables a las necesidades de las empresas.
La Internet de los amateurs es ya parte del panorama real de la Red, y quien
pretenda ignorar esa realidad (Microsoft lo intentó durante un tiempo)
está abocado al fracaso. Estos amateurs son cien veces mejores que
aquellos profesionales que no sabían hacer la arroba con un canuto
y que volvieron a su business as usual tan pronto la burbuja les
estalló en las narices.
En tiempos de crisis su aportación vale mucho más, porque revaloriza
un medio y aporta herramientas, ideas, y novedad que el medio empresarial
está
siendo incapaz de dar, paralizadas por la crisis e incapaces de buscar respuestas.
El 2003 será un año decisivo que marcará el fin de la
crisis pero que también empezará a marcar las nuevas tendencias
de la Red, y estos "amateurs" tendrán un importante papel
que jugar de contrapeso frente a quienes pretenden reinventar Internet, retomar
el monopolio
de la innovación y servir en bandeja el control del medio a los gobiernos.
Y esta batalla se luchará desde las trincheras...