En las últimas semanas las noticias sobre GNU/Linux relacionadas con la política española se suceden. Desde los que ya gobiernan a los que aspiran a ello, desde los que lo defienden por puro populismo a los que hacen apología del monopolio de Microsoft, la politización de Linux es, a todas luces, un error.
"El político piensa en la próxima elección; el estadista, en la próxima generación"
Otto-Leopold Bismarck
La Junta de Extremadura y la Junta de Andalucía, los que gobiernan en la Generalitat Valenciana con el indómito Esteban González Pons a la cabeza, el que aspira a gobernar en Zaragoza (muy bien rodeado de asesores) y, finalmente, el que aspira a gobernar en Cataluña dentro de unos meses pero al que nos toca sufrir ahora como Ministro de Ciencia y Tecnología. Es decir, Josep Piqué, siempre de la mano de Steven Ballmer, CEO de Microsoft y reconocido defensor del libre mercado (~).
Todos estos personajes y personajillos de la política española están en campaña electoral, y dispuestos a utilizar cualquier argumento para defender las bondades de su gestión -presente o futura-. Y todos ellos se han topado con el software libre y con Linux. Mucho hemos hablado en DiarioRed de las bondades del software libre y de lo enormemente positiva que será su adopción por parte de las administraciones públicas. Todo ello con razones de peso que avalan la forma y manera en que se desarrolla el software libre. No la pandilla de descamisados que el señor Ballmer intenta hacernos creer, sino una comunidad de desarrolladores descentralizada que ha creado la mayor amenaza contra el mayor monopolio de la historia que encarna Microsoft.
Pero una cosa es eso y otra muy diferente la utilización parcial, la ideologización, la politización de una u otra forma de hacer software. Se está empezando a crear una dicotomía entre aquellos que apoyan al software libre y aquellos que defienden a Microsoft. Los que apoyan (apoyamos) el software libre como si este no fuera sólo la panacea técnica, sino también la encarnación de una ideología (probablemente progresista) o la plasmación de una determinada política. Los que defienden a Microsoft como si defendiesen el orden establecido y desdeñasen a su competencia, tomando un partido, no ideológico ni político, sino puramente empresarial. Ambas posturas son erróneas.
Linux no encarna ni idelogía ni política: es una forma innovadora, revolucionaria de cambiar el paradigma de la creación intelectual, y en ese sentido es progresista, pero no ideológicamente ni políticamente. Hace escasos días Linux Torvalds aseguraba que Linux no era un movimiento político tras afirmar que el sistema operativo de su creación debería soportar los sistemas de gestión de derechos digitales que van apareciendo, y que se podría interpretar que atentan contra la filosofía abierta que subyace al software libre.
En cuanto a quienes apoyan a Microsoft desde la política, huelgan comentarios: el papel que ha hecho nuestro ministro de ciencia y tecnología es digno de ser enmarcado como uno de los más lamentables actos de sumisión al monopolio del mercado del software que Microsoft encarna y Linux amenaza. Negar hoy la validez de la alternativa Linux es algo que sólo hace Ballmer. Piqué no había dado tan triste espectáculo desde que hizo diversas reverencias y filigranas ante el presidente Bush.
La campaña está en marcha... y todo vale
Extremadura fue la primera comunidad en darse cuenta de que Linux tenía tirón. Tras volcarse en Linex los elogios le han llovido a la comunidad por liderar a nivel mundial la adopción del sistema operativo libre. La Junta de Andalucía ha tardado poco en sumarse a la idea y parece que empiezan a trabajar con el mismo empeño. La bandera linux viene, pues, del sur, de las regiones más desfavorecidas que ven en Linux una fuente de ahorro, desarrollo e innovación.
Pero en esta campaña electoral llaman la atención dos proyectos particulares: uno liderado por un ex-ministro socialista y otro emprendido por el Partido Popular de Valencia. Y es aquí donde viene mi escepticismo y mi crítica: Linux no es una bandera ni una causa, ni su adopción supone una decisión política. Tampoco es una decisión técnica, como afirma el ínclito Piqué. Linux es un instrumento útil para el progreso, la libre competencia y el fin de los monopolios. Es una forma de hacer software que fomenta la innovación. Es una alternativa a una empresa que mantiene cautivo el conocimiento y nos quita libertad e independencia ante el gigante americano. Pero no es una causa política, una vía de propaganda ni una promesa. Que nos vendan las bondades de sus planes tecnológicos, pero que no nos vendan a Linux.
Por un lado en Valencia, donde Esteban González Pons (por obra y gracia de la AI se acaba de convertir en el político que más defiende a los internautas tras defender la LSSI y utilizar oportunamente la red durante años) impulsa iniciativas en defensa del software libre y la creación de software en valenciano. Sin tanta publicidad como el plan de Belloch, pero en cualquier caso interesante.
Pero el plan que mejor se ha propagado (en el sentido de propaganda) es del del ex-ministro bicéfalo Juan Alberto Belloch, político inteligente que ha sabido rodearse de buenos asesores (en Internet y en comunicación) que han desarrollado todo un brillante plan de desarrollo para convertir a Zaragoza en la Redmond de Europa (paradoja imposible aspirar a convertirse en el enemigo) con argumentos populistas que facilitan la propaganda. El plan es muy interesante. Que sea viable lo dictarán, en primera instancia las urnas, y más adelante la acción de gobierno local. Pero sin exagerar: esta no es la guerra de David contra Goliath; es el desarrollo de un ambicioso plan con enormes presupuestos en el que Linux es un instrumento. Y la creación de software libre un medio para la consecución del plan.
De ahí a hacer figurar a Belloch en la revista Wired y presentar el "hito" como una consecución en sí (y no como una simple acción de relaciones públicas bien orquestada por uno de sus asesores, especialista en salir en Wired), hay un trecho. En fechas pasadas circulaba un artículo con marcado tono ideológico escrito por David de Ugarte (leyenda urbana, para más señas). El artículo es muy interesante, pero tendencioso hasta la extenuación, y en él sale muy bien parado Belloch y su plan. Todo esto no tendría nada de malo si no fuese porque Ugarte es asesor de Belloch y se juega la manduca para unos años si Belloch pierde. No me parece nada mal que escriba su artículo, pero sí que oculte su interés personal.
El software libre no es una guerra política. El futuro de España no está en juego. La libertad no me llama desde las siglas de un partido o de otro. Me llama desde las formas de creación intelectual del futuro, a las que les importa un pepino que una luz roja parpadee sobre el mapamundi del despacho de Gates. La dominación mundial ni siquiera es un objetivo a corto plazo. Linux vencerá la guerra, con o sin páginas en Wired o enfrentamientos políticamente correctos con el stablishment.
La parte positiva de la politización es que merece la pena apostar políticamente por algo tan técnico como Linux, un sistema que la inmensa mayoría de los ciudadanos desconoce. Merece la pena invertir recursos en desarrollar un ambicioso plan de desarrollo tecnológico para una ciudad y basarlo en el software libre. Merece la pena apostar por las alternativas, que técnicamente demuestran ser iguales o mejores que el monopolio. Y merece la pena defender eso desde una tribuna pública. Ese gran avance sí se lo podemos reconocer a Belloch, González Pons, Ibarra e incluso David de Ugarte (un entusiasta sin límites de la tecnología que probablemente se excede en ello sin que eso reste validez a sus planteamientos). Y eso, a pesar de todo, queda empañado por la efímera promesa transitoria.
De todas formas, la política está ahí porque "funciona", porque a la gente le influye la publicidad. Así que fuego con fuego, y que brillen las lucecitas rojas.
Quisiera saber cuanto se ha sacado Piqué & Co por haber firmado con Microsoft, y también saber cuánto se ha sacado Microsoft firmando con España (odio pagar impuestos para que lo gasten en eso o en el AVE).
Exelente artículo. La politización del software libre es uno de los fenómenos más lamentables que pueden existir. Pero esta no se produce sólo desde los partidos, también se da en numerosos usuarios, que tratan de demostrar que es de izquierdas. Sin embargo, la prueba de que no es así es que hay muchas personas que lo defienden desde posturas de derechas, concretamente liberales, y otras (una gran parte) que tratan de no mezclarlo con la política, así de simple.
Sip, soy David de Ugarte, y me ha parecido curioso e interesante el artículo. Lo único que quería comentar eran dos cositas:
1. Como destacó Wired colaboré en la campaña de Juan Alberto Belloch porque el software libre y la ciudad del conocimiento que propone Belloch son parte de mi modelo de país. Y yo no soy de esos que se quejan de lo que no hacen los demás desde la barrera. Si alguien apuesta por aquello en lo que creo, puede esperar que apueste por él.
2. Apostar quiere decir apostar políticamente, no economómicamente. No hay dinero envuelto en ésto. Dar la idea como das de que "me juego la manduca" me ofende un tanto, sobre todo porque no me preguntastte y hubiera estado encantado de responderte facturas en mano :)
En fin, nada q no puedas arreglar invitándome a cenar el día q tu quieras en la ciudad q elijas :))
1.- No quiero envolverme en ninguna discusión. Esto no se trata de ver lo que hacen los demás desde la barrera o no, yo llevo muchos años trabajando por lo que creo desde mi trabajo y desde DiarioRed, y no desde un partido político. Es posible que tengas otro concepto diferente de la política en la que -para bien o mal- estás metido ahora, pero para mí, en campaña, no es más que la lucha pura y dura por la consecución del poder. Y eso desvirtúa muchas de las banderas que se ondeen. No quiero ver el software libre convertido en una bandera del PSOE, ni del PP o IU, y por ahí va mi artículo. No quiero que se identifique a Belloch con el software libre porque sería utilizar políticamente el trabajo de todos aquellos que hacen software libre. Ídem para Gonzalez Pons. Y el hecho de que Belloch apueste en lo que creo me parece muy bien, pero de un tiempo a esta parte al software libre empiezan a salirle padrinos, y el hecho de que él lo incluya en su programa no le convierte en figura representativa del software libre. Ni en Wired ni en La Verdad de Murcia.
2.- Sé perfectamente que tu motivación es política. Imagino que la misma por la que asesoraste a Borrell, estás en la Plataforma Internauta, etc... Tampoco soy tonto y sé que nadie trabaja gratis, y menos en campaña. No intentes convencerme de lo contrario, sé que también te buscas las lentejas y me parece completamente legítimo.
En cuanto a conocernos, veo que en eso tienes un buen despiste ;-) Ya nos conocimos en cierta ocasión en las oficinas de PiensaenRed, y me caiste muy bien
Decir que Ugarte es especialista en salir en Wired es como decir que Ronaldo es especialista en salir en Marca
Ah!!! Y Chinchetru, no te hagas el apolítico que Libertad Digital (cuya sección de Tecnologías diriges) no es precisamente neutral, sino más bien panfletillo pepero.
Hay que ver que poquita clase tienen algunos "comentaristas". Porque utilizar los foros de una publicación para criticar a otra es de poquita clase, máxime la sección de tecnología que ya me dirás lo que tiene de política (pepera o sociata). Y comparar a Ronaldo con Ugarte, bueno, parece que algunos tienen delirios de grandeza, oye...
Soy un pequeño empresario de informática de Zaragoza. Muy brevemente, la "utilización" que Belloch, asesorado por David de Ugarte, ha hecho de la idea del software libre en Zaragoza, es la mejor campaña de promocion del mismo que jamas se ha hecho. En estos momentos, hay aqui un debate increible entre las empresas de informática, empresas industriales, profesionales del software, linuxeros..... que nos tiene alucinados a todos. No soy activista político ni simpatizante del PSOE pero, bendito día el que David y Belloch empezaron este camino. No sé si será muy bueno para todos, para mi ciudad, Zaragoza, esta siendo muy importante. Ah y si Belloch gana las elecciones utilizando GNU/Linux para ello, me parece cojonudo.
Un abrazo a todos
Pues claro que Linux es política!!
Que se lo pregunten a losparlamentarios peruanos que trataron de intriducir el software libre en la administración, sobre todo la reacción del gobierno USA en boca de su embajador, las amenazas comerciales....
¿Imagináis quién preparó la visita de Ballmer a España? Pues fue el mismo Bush.
¿Por qué Alemania adoptó el SL? Pues para tratar de tener una política exterior propia
Baste si queda alguna duda escuchar/leer al Ballmer para saber que el SL es una cosa de gentes que quieren acabar con los cimientos del sistema capitalista y otras lindezas del prota del famoso baile del mono, esos suelen ser sus argumentos..
Eduardo, me ha parecido muy interesante tu artículo aunque estoy en desacuerdo con él. El origen de la discrepancia está en lo que entiendes por política. La política debería ser el modelo de organización de nuestra sociedad (nuestros pueblos, ciudades, comunidades, paises) que tenemos, hemos tenido o queremos tener. Y los partidos políticos nos han robado esta discución tranformándola en una simple discusión entre cuatro o cinco opciones establecidas. Haciendo una comparación con la informática, los partidos políticos son modelos propietarios en los que se incluye todo (modelo de familia, empresarial, autonómico, ...) las posibilidades de cambiarlo son nulas o tardan mucho. La opción GNU sería una realización de consultas con los ciudadanos de forma que las decisiones fuesen tomadas directamente por nosotros ;-)
Tu artículo da por perdida esta batalla y deja toda la responsabilidad de hacer política a los partidos políticos. Considero bueno que en las campañas electorales se hable de Software Libre y que los partidos se posicionen frente a los modelos de desarrollo de Software que queremos y lo considero así porque es algo importante para definir el modelo de sociedad que queremos. Esto es particularmente importante en unas elecciones locales y autonómicas porque el Software Libre descentraliza el desarrollo y favorece, precisamente, a las regiones. Del mismo modo considero importante que los partidos se posicionen frente a la carestía de la vivienda, por ejemplo.
Muy corto. Me parece que intrinsicamente el movimiento de software Libre (por algo el GNU de GNU/Linux) tiene fuertes bases filosóficas, de defensa de las libertades e individualidades. Y eso pasa bastante cerca de elementos ideológicos como el socialismo, por lo que me parece que entra dentro de la política. Y considero que eso está bien, (tomando en cuenta el Movimiento de SL y no Linux en forma aislada). Y francamente aplaudo los cojones que tuvieron en extremadura para liberar Linex, a sabiendas que eso iba a molestar a gente poderosa...
La política en sí no es mala (hablando en forma general) lo que está mal (y en eso adhiero a tu artículo) es el grado de manipuleo que se da en la misma y eso es lo mismo si lo que se ofrece es linux o un BMW para todos...
Saludos desde Uruguay,
Luis Michelena
Como diria un amigo mio, Linux habla de politica pero no de la Politica que hacen los Politicos que hablan de Politica (o algo asi). Lo mismo que el lema de Dave Clark para las IETF: "We reject kings, presidents and voting. We believe in rough consensus and running code." Y lo que vale para las Task Forces de Internet vale seguramente para las Task Forces de Linux.
Lo que no quita para que haya que negociar con la Realidad; la comunidad informatica ha sido mas pragmatica que rupturista, y no se ha cortado de negociar con Compañias e Instituciones, usease con empresarios y politicos. Hasta el momento la mayoria de las negociaciones han sido alrededor de Internet (y tenemos hasta un muerto, Postel, de la dureza que tuvieron). Ahora parece que le toca el turno al soft libre - aunque sin descuidar otras Tasks, por ejemplo las wifis. La cosa es como toda negociacion, ver que le podemos ofrecer las TF a las Instituciones, y ver que necesitan las TF de las Instituciones.