Desde que en 1998 el Internet Explorer de Microsoft
comenzara a barrer del mapa al pionero Netscape el mundo de los buscadores no había estado tan vivo como ahora, con un claro líder –Explorer– y un aspirante al título –Firefox–
que por primera vez está siendo capaz de arrebatar cuota de mercado al
todopoderoso Explorer, cuyas funcionalidades han cautivado a los
usuarios y cuyo esquema de seguridad y desarrollo sobrepasa con creces
a Microsoft, que prácticamente ha congelado el desarrollo de su
navegador en los últimos años. En resumen, quien se pasa a Firefox no
vuelve atrás.
Lo llamativo de esta situación es que es una fundación privada (The Mozilla Foundation,
antes parte de Netscape) la que ha desarrollado, siguiendo un esquema
de software libre, un navegador cuyas características están más cerca
de los usuarios que el programa del gigante Microsoft, asediado por
problemas de seguridad. Los mandamases de Microsoft, que tanto
defendían el monopolio impuesto del navegador partiendo de la base de
su capacidad de innovación, han acabado cayendo en su propia trampa. La
realidad es que Microsoft, una vez que ha monopolizado el mercado del
navegador, ha abandonado completamente su desarrollo durante años, a
excepción de pequeñas actualizaciones destinadas a cubrir los
permanentes fallos de seguridad. Mientras, una pequeña fundación que
hace software libre logra por primera vez en años arrebatar cuota de
mercado al gigante. Una vez más, Microsoft empieza a perder la batalla
(tímida pero firmemente) contra el software libre que ya le asedia en
el campo de los mercados operativos (Linux) o en el de las suites ofimáticas (OpenOffice.org)
Las razones por las que Firefox crece tan rápidamente en los
últimos meses tienen que ver tanto con el mérito de su aplicación
–propagado por el boca a boca, artículos en prensa, en foros y
boletines de la red–, como con los deméritos del contrario, inmerso en
problemas estructurales de seguridad, fiabilidad y rapidez. Pero uno de
los elementos más cruciales de Firefox a la hora de captar y retener
usuarios estriba en que los creadores de la Fundación Mozilla han
creado, más que un navegador, una forma completamente nueva de navegar,
transversal, múltiple y mucho más simple que la impuesta por Microsoft
(a través de elementos como las pestañas, que permiten abrir diversas
instancias del navegador en la misma ventana), lo que pone la barrera
más alta para Microsoft. Cada día que pasa Microsoft pierde a usuarios
que muy probablemente no vuelva a recuperar, mientras las perspectivas
de un nuevo Explorer mejorado nos llevan al 2006.
Una vez más, el soplo de aire fresco llega desde el mundo del software libre. Esta es una guerra de David contra Goliat, pero en el aspecto técnico, por esta vez, David es Microsoft.