¿Qué es? ¿Tal vez acceso gratuito y libre a
Internet de banda ancha para todos los españoles? ¿La exención de
impuestos para el comercio electrónico, al estilo americano? ¿Un plan
nacional de desarrollo de la sociedad de la información? ¿Promoción
gubernamental del contenido español en Internet? No. Hoy la ICANN ha aprobado el dominio punto “cat”. La comunidad internauta mundial está henchida de gloria.
Hace meses escribí un artículo en el que dejaba
clara mi postura,
no ya sobre el punto “cat”, sino sobre cualquier dominio que se rebaje
a niveles tribales o nacionalistas. Reconozco que si por mí fuera no
habría ni siquiera dominios nacionales y, si la fuerza de lo local es
tan irresistible, tanto mejor limitarla a los Estados. Naturalmente mi
artículo fue malinterpretado, desde los indocumentados que sólo leyendo
el titular me tomaron por un anticatalán de tomo y lomo (no lo soy,
naturalmente) hasta los que, leyendo el contenido, fueron incapaces de
comprender que yo no quería insultar sino ilustrar que una Internet
tribalizada es la negación de Internet. Y descuiden ustedes porque no
espero diferente trato de este artículo: mañana saldrán los ejemplares
de turno tachándome de brazo ejecutor de la opresión del Estado
español. Pero indocumentados hay en todas partes, en Cataluña, en
Madrid y en Burkina Faso, así que mejor no desperdiciar líneas con
ellos. Y el orgullo identitario tiene poco que ver con el nacionalismo
político, base para aberraciones de todo signo como la que hoy
comentamos.
La concesión del punto “cat” para la comunidad catalana es una
mala noticia. Para Internet, para la ICANN y para la propia comunidad
catalana. Para Internet y la ICANN porque hoy se ha abierto la puerta a
que cualquiera pida su dominio de primer nivel y siga negando la
universalidad de Internet y creando mundos aparte a partir de una
rancia visión de la identidad nacional. Vascos, gallegos,
independentistas del Bierzo, bretones, corsos, norteños italianos,
sicilianos (¿punto “mafia”?), escoceses, etc…. Si lo tienen los
catalanes, porque no lo vamos a tener, por ejemplo, los cartageneros,
ciudadanos con una historia, tradición cultural e identidad (recordemos
el cantón)
bastante superior en muchos aspectos a la catalana. Ya me veo poniendo
en marcha una petición por el dominio “.carta” para que los
cartageneros podamos crear nuestro propio ghetto privado en la Red y
reclamar desde ahí el agua que nos niegan los insolidarios de turno. La
ICANN ha abierto la puerta al absurdo, a los dominios promovidos con
interés político, a la tribalización del dominio y al esperpento de que
lo que deberían ser dominios para todos se conviertan en algo para unos
pocos.
Para la comunidad catalana en Internet esta también es una mala
noticia. Van a tener un dominio minoritario, desconocido y marginal,
van a encerrarse en un mundo endogámico y van a reforzar una visión
restrictiva de la realidad universal de la Red. Promover este dominio
fue un grave error… del que jamás serán conscientes. Para conseguir sus
fines se han servido de la agitación política y de la fuerza aparente
de un ideario nacionalista, que en Cataluña es muy fácil de confundir
con el pensamiento único. Creerán que han ganado algo. Para mi gusto
han perdido mucho.
Nada más conocerse la noticia he recibido dos mensajes
en mi buzón que ejemplifican el efecto de este “triunfo nacionalista”.
Uno es de Santi Mundi, uno de los "abajo-firmantes" por el punto cat, un tipo que no titubeó a la hora de
llamarme “estúpido” públicamente por mi artículo anterior (cuando se
carece de razón el insulto es el recurso más a mano). El otro, un tipo
anónimo que en su frase final resume toda la problemática en una sola
frase: “VISCA CATALUNYA LLIURE!” (sic). Al final, ese es el único fin
al que sirve todo esto.