No hay acuerdo sobre qué país debe resolver y cuál debe acatar reglas en el internacional caso de subastas Yahoo. Sólo hay acuerdo sobre quién aprovecha mejor las reglas que ofrece Internet
El tribunal estadounidense dictaminó que Yahoo! y su director ejecutivo Tim Koogle, no demostraron la intención de "justificar crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad". Esta fue la base de la acusación de los activistas de grupos de defensa de los derechos humanos, entre ellos, algunos sobrevivientes del Holocausto y sus familias. Razón por la cual, de no haber una apelación posterior a este fallo inconmovible, Yahoo habrá generado la doble cara de la moneda: la del costado de los que saben aprovechar la confusión legal en la red.
El lado más oscuro de la sentencia, sin dudas, fue el análisis sobre el grado de afección, o mejor dicho sobre lo que debieron percibir o sentir los familiares afectados por la exhibición de los objetos. Como si a través de algún lejano e histórico precedente juridico, les haya sido revelado que debían insertarse dentro de las afecciones morales y psicológicas de los afectados para dilucidar si la exhibición de esos objetos era una manera de justificarlos, glorificarlos, o presentarlos de una manera positiva. O una forma conjetural de aprobar el genocidio.
Pensando en el punto crucial desde donde se ha decidido la no culpabilidad de Yahoo y más allá de la intención que hayan o no hayan tenido al subastar, la actividad ha afectado el derecho de algunos ciudadanos. Y ello no tiene reparo? Seguramente, y es el Código Penal francés (Article R645-1) el que dispone la ilegalidad de la exhibición y venta material (objetos) rascista. No es ninguna invención, es una norma básica y elemental del país de los sujetos agraviados que no tuvo cabida ni mereció discusión.
Quizá, reparar el daño económicamente o, al menos, retirar los objetos de la subasta hubiera sido una forma diplomática de resolver el conflicto.
La otra cara de la misma moneda
En estos momentos, viene a mi mente otro caso internacional de larga trayectoria en el que se discutió si una persona nacida en Australia podía sentirse agraviada por comentarios – sobre su persona – vertidos en un sitio web de origen estadounidense.
No hubo discusión sobre controles a la red o si la persona (Joseph Gutnick) pudo o no legítimamente sentirse agraviado. El punto crucial fue que, una vez aceptada la difamación como válida, hubo que decidir qué país resolvía el conflicto. El fallo decidió que el pais que determinara la jurisdicción fuera aquel en el que el agraviado se viera más afectado, aquél en el que desarrollara sus negocios o actividad (Melbourne, Australia).
Repito, no se discutió la validez del agravio (será porque se trataba de conflicto con medios de prensa?).
El realidad anticipada y sus efectos
Los sobrevivientes franceses del Holocausto y sus respectivas familias, aún molestos por la actitud de Yahoo!, lanzaron un segundo ataque, al que se sumó un grupo llamado Movement Against Racism and for Friendship Between People (Movimiento Contra el Racismo y a Favor de la Amistad entre las Personas). Las partes exigieron una compensación simbólica de un euro en su demanda, y perdieron. Ahora les resta una apelación gananciosa que cambie nuevamente el rumbo de la balanza global.
La situación de Yahoo fue gananciosa desde el momento en que el tribunal decidió no validar la afección que los elementos subastados ocasionaban a los ciudadadanos (franceses, alemanes, el mundo). Al no contemplar la lesión del derecho de los familiares de víctimas, la conducta siguiente fue continuar con la práctica de subasta de los elementos injuriantes o agraviantes. Después solo restaba el fallo que, a modo de disculpa, contemplara la no intencionalidad de Yahoo en la provocación del agravio. Y todo arreglado.
El caso, sin embargo, y a pesar del supuesto final, provocó efectos en el entorno de venta por subasta hasta el punto de que otro sitio (Ebay) está tratando de arreglar un conflicto también iniciado por la venta de objetos rascistas que afectan, en esta oportunidad, a ciudadanos de raza negra. A pesar de que la política del sitio mismo prohibía esta práctica, los intereses de la venta pudieron más. La diferencia con este caso es que no existe conflicto de jurisdicciones (es de norteamericanos hacia ellos mismos) y la restricción a la venta la dispone la misma empresa que la ha transgredido… La conclusión parece obvia, y, sin embargo, aún no tiene una resolución concreta.
Políticas geográficas o de orden juridico?
Citando a Martin Dodge, profesor en el University College de Londres, quien ha dicho que "la idea de que internet nos libera de la geografía es un mito", yo agregaría “también un gran problema”. Y dado que no se trata de establecer distintos ámbitos, regular, limitar y ya, sino que al contrario y como en casos como los Yahoo’s hablamos de conductas humanas, de derechos humanos relacionados. No se trata de establecer cuán lejos puede ir la Primera Enmienda norteamericana o cuánto puede permitirse en lo atinente a restricciones de Internet.
Quizá el problema no sea tan complejo como se nos plantea.
Quizá esté al alcance de nuestras manos la respuesta y ciertos intereses creados nos tienen acostumbrados a no mirar más allá, a desconocer normas jurídicas que sí existen en nuestro mundo real y que, reelaboradas y unidas, podríamos intentar aplicar.