En el trasfondo de las malas noticias sobre la economía en red, la conciencia colectiva del grupo de trabajo de http://news.google.com nos grita un titular: está en marcha el primer servicio global de noticias totalmente compilado por ordenador, mantenido sin intervención humana.
Y de cuando en cuando, en estos tiempos de pesimismo sobre la socio-economía
digital, tenemos una muy buena noticia sobre un negocio puntocom. Aunque haya
una gran mayoría de lectores y consumidores de los medios de comunicación que no
la reciban.
Por suerte tenemos el boca a boca y las listas de correo. Para poner en jaque la
inercia de la costumbre, y cuestionar las opiniones dominantes de esta etapa
post burbuja. Porque hoy en día, el e-scéptico homo sapiens, amante de su propia
comodidad intelectual, se regodea en la silla de la oficina sita en la calle
Perogrullez.
Desde ahí sólo fija sus ojos y oídos sobre las múltiples y tristes crónicas en
serie sobre fracasos en Internet. Volvamos todos a comer hierba, porque cien mil
vacas no pueden equivocarse. Pero tan co-responsable de tan contra-producente
actitud es la del progre digital, que hunde la cabeza en la arena, como el
avestruz, para aplicar la teoría de good news is no news, y pedirnos que
hablemos en voz baja sobre la Red.
El caso, y lo bueno del asunto, es que hoy ya tenemos noticias para todos los
gustos. A la carta. Y disponibles en menos de medio segundo.
Como no podía ser de otra manera, el debut de
news.google.com ha convulsionado a la inquieta industria de los medios de
comunicación en todo el mundo, aferrada al pupitre en las redacciones y
despachos donde se reúne el consejo de administración.
Este último servicio del buscador número uno, el primero y casi único que en su
día asumió su condición de buscador, sin hipotecarse en campañas millonarias de
publicidad y locura colectiva, viene a confirmar las palabras de voces
autorizadas como Kevin Kelly, desde Wired, cuando alertan de que el valor de la
información tienda a cero, pues lo abundante, resulta barato.
Como ejemplo tenemos a la propia Google. Desde Mountain View, en pleno Silicon
Valley, ha indexado de largo más de 3.000 millones de páginas web, y expande su
navegación internacional ofreciendo en abierto las principales noticias de todo
mundo a medida de cada usuario de cualquier país. Más de 4.000 fuentes
informativas, a nivel global, actualizadas cada 15 minutos. Y por supuesto sin
dejar de abanderar el denostado modelo del todo gratis.
Google ha sido un bicho raro desde que “llegó tarde a la Red” en 1998, cuando
Larry Page y Sergey Brin, con la inestimable ayuda de 25 millones de dólares de
capital riesgo de los fondos Sequoia Capital y Kleiner Perkins Caufield & Byers,
se “remangaran” para poner en práctica su tesis de que la fuerza bruta,
utilizada hasta entonces, cada día serviría menos como solución para realizar
meta-búsquedas.
Jugaron con el término "googol", el número representado por un 1 seguido de 100
ceros, para expresar su misión de “organizar la inmensa cantidad de información
disponible en toda la Web”.
Pero haciéndolo además sin perder de vista al usuario para complacer al
inversor. Porque ya estaba escrito que los usuarios demandan cada día mayor
calidad, y por tanto los resultados más importantes han de aparecer, “como es
lógico”, los primeros.
Confiados a la eficacia del simple boca a boca como estrategia publicitaria, los
dos estudiantes de Stanford le han ganado la partida a todos sus competidores,
que en 1998 ya estaban muy inflados en las Bolsas. Página a página, Google ha
consolidado sus .xls sin haber ampliado nunca capital. Creciendo, como empresa,
sólo con el dinero que ha ido ingresando. Haciendo camino al andar.
Según Salomon Smith Barney, en 2001 ingresó casi 70 millones de euros. Más del
doble del capital inicial. Una noticia casi inédita entre las puntocoms, aunque
apenas reciba algún titular entre los grandes grupos de medios convencionales.
La compañía recibe hoy una media de 130 millones de consultas cada día, entre
google.com y las funciones de búsqueda para 130 grandes empresas, en 30 países,
como The Washington Post, Cisco Systems o Yahoo!.
Corporaciones y competidores, pero sobre todo los usuarios, reconocemos el valor
intrínseco de su tecnología PageRank, aún pendiente, se dice, de patente. Lo
usamos cada día no sólo por ser capaz de medir objetivamente la importancia de
las páginas web, y resolver una ecuación de 500 millones de variables, sino por
saber aprovechar, democráticamente, la propia estructura vinculada de la Web, al
interpretar un vínculo de A a B como un voto, de modo que los primeros
resultados son siempre los que hemos elegido los usuarios.
Una política válida también para la publicidad, pues no se trata de vender “el
aparecer más arriba”. Sino todo lo contrario, de mantener las páginas limpias de
gráficos animados, con anuncios relevantes, sólo de texto, y en una esquina. Con
el sentido tan poco común de cobrar a los anunciantes menos, cuanto mayor sea el
número de usuarios redirigidos.
Pronto nos volverá a sorprender con búsquedas premium y servicios
personalizados, de pago y sin problemas, además de búsquedas por voz. Son muchos
jóvenes ejecutivos los que quieren participar en la Travesía, hoy ya enmarcada
en el más puro establishment de Corporate América, y en Mountain View tramitan
600 CVs al día, para sus próximas oficinas en España e Italia, o para las
delegaciones de París, Londres, Hamburgo o Tokio.
Mientras, en California, los 200 empleados, con una media de edad de apenas 30
años, no entienden por qué es noticia que sigan jugando al hockey y al
ping-pong en la tradicional fiesta del TGIF: Gracias a Dios que es Viernes.
Entre impresiones de pantalla con comunicados de prensa en papel, colgados en el
tablón donde se anuncia que el 40% de los contenidos indexados ya están en
idiomas distintos al inglés, los programadores, pinta de cerveza en mano,
comentan las últimas mejoras del rendimiento de los 10.000 ordenadores
interconectados de la intra-red.
En el trasfondo de esas noticias cotidianas está presente, en la conciencia
colectiva de tan animado grupo humano, un titular a voces: haber puesto en
marcha, funcionando como versión beta, el primer servicio global de noticias
totalmente compilado por ordenador, mantenido sin intervención humana. Nada más y nada menos.
Muy apegada al terreno, a las crecientes oportunidades de explotación comercial
de su tecnología, y de las posibilidades de su propio modelo publicitario,
Google ha fichado como presidente a Eric E. Schmidt, el ex-número uno de Novell,
para sacar el mayor rédito posible a la URL que domina más del 40% de todas las
búsquedas.
Quizá esté enfilada ya directamente hacia el parqué. Ahí dentro, donde se mueven
frenéticamente las acciones de unos y otros, los competidores que anteayer
miraban a Google desde una atalaya irreal, hoy esconden la cabeza, como el
avestruz que dice trabajar por vocación en el desarrollo IP.
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