Continuamos en este nuevo comentario sobre cómo reducir los costes tecnológicos de las empresas. En la primera parte analizamos cuáles eran las mejores prácticas para reducir el coste asociado con la tecnología, analizando la elección del software, del hardware, así como los costes de soporte. En este nos centraremos tanto en los costes de personal así como en los costes indirectos derivados de la implantación de la tecnología.
Costes de Personal
Los costes de personal se incluyen tanto externos (ingeniería y desarrollo de aplicaciones & gestión del proyecto) como internos (administración del sistema, formación). La elección de una empresa de servicios informáticos con experiencia en su tecnología, podrá ofrecer ahorros en el largo plazo mediante la ingeniería y el desarrollo de aplicaciones estables y eficientes. Empresas con un amplio bagaje en el uso de una tecnología en específico contribuirá a minimizar el TCO.
Más importante si cabe para minimizar el TCO total es la inversión en formación. La formación reduce enormemente los costes directos (administración del sistema) como los costes indirectos como el Futz Factor o el downtime. Aquella empresa que inviertan formación de una manera eficiente logrará importantes ahorros futuros en la implantación de la tecnología.
Costes Indirectos
Este aspecto es genérico para todos y cada uno de los usuarios independientemente de la tecnología empleada. La standarización de las implantaciones en los entornos desktop es clave para reducir el TCO, ayudando a reducir el Futz Factor, mediante una monitorización de las aplicaciones elegidas para su instalación.
Asímismo la introducción de una política de uso de los recursos informáticos de la empresa para los trabajadores de la empresa, ayudará a reducir el TCO a corto-medio plazo. Con el peligro inherente que se tiene en la actualidad sobre la proliferación de virus, las empresas necesitan reducir al mínimo este hecho en sistemas operativos propietarios.
El software libre se caracteriza por sus posibilidades de realizar las mejores prácticas tecnológicas cuando se trata de reducir el TCO. Mediante el uso de tecnologías libres prácticamente no se destinan recursos a licencias ni la inversión en hardware tiene que ser tan elevada. Asimismo y gracias a la automatización de tareas administrativas (mantenimiento, almacenamiento), centralización y consolidación de servidores, maximización del almacenamiento de información, unido a la baja frecuencia de ataques de virus, hacen que los costes de soporte se reduzcan considerablemente. Los costes de personal se ven factorizados por la inversión en formación que se haga que ha demostrado como una de las mejores prácticas para la reducción del TCO. Por último la estandarización de las implantaciones en los entornos desktops unidos a una política de uso de los recursos informáticos por parte de los usuarios de las mismas, contribuirán a reducir los costes indirectos.