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Miopia Internet (II)
Por Eduardo Pedreño  
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Si en mi anterior artículo sobre la Miopía Internet puse el énfasis en los inversores, en este lo voy a hacer en los responsables directos e inmediatos de la debacle de las empresas. Si el inversor es culpable del fracaso en general y de muchos fracasos individuales, los emprendedores y gestores lo son de sus proyectos mal emprendidos y mal gestionados. Por otro lado, las causas de la crisis están muy lejos de ser unidimensionales y merece la pena analizar el papel jugado por otros personajes, cosa que haremos más adelante. De momento, vayamos a los emprendedores y los gestores.

Hay que diferenciar entre emprendedores y gestores porque en muchas ocasiones no han coincidido ambas figuras. Ha habido magníficos emprendedores con claras visiones cuyo plan de negocio ha sido destrozado por inversores o MBAs de turno. También ha habido brillantes gestores que han debido su fracaso a la escasez de miras de emprendedores o inversores. El equilibrio de las tres figuras es, precisamente, el que ha traído estabilidad a muchos de los proyectos con futuro que aún siguen en pie.

La principal distinción que debemos hacer, no obstante, es de nuevo la existente entre economía productiva y economía especulativa, bajo cuyo prisma podremos comprender la raíz de muchas empresas fracasadas. Porque no es lo mismo fracasar porque el gestor tiene orden de inflar el valor de la compañía, de ahí que se lance a una desesperada expansión internacional que conduce inevitablemente a la quiebra, que fracasar porque, pese a que se están cumpliendo las previsiones, nadie acude a la ampliación de capital, o sencillamente porque un proyecto bien montado carece de mercado, que también puede ser. Esta distinción, sobre la que ya incidimos en el anterior artículo, es básica para comprender la crisis actual de las "puntocom" (también su auge).

Emprendedores

El emprendedor de Internet debería ser una figura admirable. Pioneros en un nuevo mundo para los negocios, con ideas enormemente innovadoras, dispuestos a sacrificar su tiempo y su esfuerzo por llevar a cabo sus sueños... Desgraciadamente, nada más lejos de la realidad. Oportunistas, con ideas exclusivamente basadas en la tecnología y en la captación de más y más capital, powerpoints prometedoras pero sin el respaldo de la existencia de una necesidad de mercado real, creadores de una oferta carente de demanda y con la vista puesta en la realización de sus stock options, la salida a bolsa y la capacidad de deslumbrar con sus brillantes (a la par que absurdas) ideas.

No todos son así, naturalmente. Antes de la burbuja la imagen se parecía más a mi primera descripción. Pocos pioneros dieron pelotazos, muchos de ellos permanecen luchando con el mercado tras la burbuja y todos ellos contribuyeron a la construcción del sector, con mucha más brillantez y claridad de ideas que los advenedizos que les siguieron. En la etapa de la burbuja la situación se asemejó más a la segunda descripción. Lo increíble es que muchos de ellos consiguieran levantar capital, pero de ese empujón se encargaron las oportunistas consultoras. En una próxima entregas hablaremos de los "cooperadores necesarios" de la burbuja.

La tercera etapa se asemeja mucho más a la primera, en ese camino regresivo hacia el 97 que venimos recorriendo desde finales del 2000. El emprendedor de hoy sabe lo que se hace, no busca el pelotazo, se basa en planes de negocio con la cabeza sobre los hombros, que podrán fracasar o no -el riesgo sigue siendo muy superior en la Red que fuera de ella- pero que cuando menos no están cimentados sobre una Powerpoint bien presentada. El talento sigue siendo uno de los principales activos de los emprendedores Internet.

Gestores

En el libro Negocios 3.0 (muy recomendable para todo profesional medianamente relacionado con la Red) de Nuria Almirón y Eudald Domenech (que aúna la figura de gestor y emprendedor) se analizan todos los mitos que han rodeado la Red (y que, aún hoy, todavía la rodean) y el análisis de todos esos mitos nos sirve para comprender el porqué de la burbuja. Los primeros en jugar a ese juego fueron los gestores de proyectos Internet. El gestor de una empresa es en un altísimo porcentaje el que determina su éxito o su fracaso.

¿Cual fue el problema de los gestores de Internet? La miopía, sin duda. En muchas ocasiones el gestor no comprendía el mercado, no comprendía a su público, ni a sus clientes, ni el funcionamiento del medio, ni el estado de la tecnología, ni los recursos que necesitaba, ni la planificación necesaria para llevar a cabo una expansión internacional razonada. En ese momento el gestor se convertía en alguien dispuesto a multiplicar su plantilla por diez sin razón aparente, a invertir en carísimas consultoras que lo más que aportaban era su nombre, la verborrea comercial al uso y unas altísimas dosis de incompetencia profesional; a expandirse internacionalmente a velocidad de vértigo porque la velocidad lo era todo; a regalar 3.000 pesetas a cada uno que pasase por la puerta porque eso le aseguraba una "cuota de mercado" amplia; a invertir irracionalmente en la mejor tecnología aunque eso hipotecase la empresa y sus recursos; a no saber evaluar las inversiones correctas, confundiendo lo que aporta valor real a la compañía con lo que le hace ganar tiempo; en definitiva, a hacer una estupidez detrás de otra camino del abismo.

El gestor que desconoce el medio tardará mucho tiempo en poder gestionar proyectos de Red, y eso puede seguir hipotecando el desarrollo del e-business durante algún tiempo. Sin embargo, justo es decir que hay gestores que conocen el management moderno y el concepto de empowerment, y que saben evaluar sus recursos y sus necesidades de capital. Curiosamente, muchos de ellos son emprendedores. Curiosamente, muchos de sus proyectos siguen en pie, y aunque han pasado tiempos difíciles tienen todas las de permanecer. Curiosamente sus proyectos funcionan, no valen cientos de millones de euros pero valen su peso en oro porque permanecen y tienen un potencial de crecimiento acorde con el potencial de crecimiento de la Red en los próximos años.

Conclusión: la especulación puede ser un buen negocio a corto plazo, pero la miopía Internet es siempre un mal negocio a largo plazo.



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