Si en mi anterior artículo sobre la Miopía Internet puse el énfasis en los inversores, en este lo
voy a hacer en los responsables directos e inmediatos de la debacle de las
empresas. Si el inversor es culpable del fracaso en general y de muchos fracasos
individuales, los emprendedores y
gestores lo son de sus proyectos mal emprendidos y mal gestionados. Por otro
lado, las causas de la crisis están muy lejos de ser unidimensionales y merece
la pena analizar el papel jugado por otros personajes, cosa que haremos más
adelante. De momento, vayamos a los emprendedores y los gestores.
Hay que diferenciar entre emprendedores y gestores porque en muchas ocasiones
no han coincidido ambas figuras. Ha habido magníficos emprendedores con claras
visiones cuyo plan de negocio ha sido destrozado por inversores o MBAs
de turno. También ha habido brillantes gestores que han debido su fracaso a la
escasez de miras de emprendedores o inversores. El equilibrio de las tres
figuras es, precisamente, el que ha traído estabilidad a muchos de los
proyectos con futuro que aún siguen en pie.
La principal distinción que debemos hacer, no obstante, es de nuevo la
existente entre economía productiva y economía especulativa, bajo cuyo prisma
podremos comprender la raíz de muchas empresas fracasadas. Porque no es lo
mismo fracasar porque el gestor tiene orden de inflar el valor de la compañía,
de ahí que se lance a una desesperada expansión internacional que conduce
inevitablemente a la quiebra, que fracasar porque, pese a que se están
cumpliendo las previsiones, nadie acude a la ampliación de capital, o
sencillamente porque un proyecto bien montado carece de mercado, que también
puede ser. Esta distinción, sobre la que ya incidimos en el anterior artículo,
es básica para comprender la crisis actual de las "puntocom"
(también su auge).
Emprendedores
El emprendedor de Internet debería ser una figura admirable. Pioneros en un
nuevo mundo para los negocios, con ideas enormemente innovadoras, dispuestos a
sacrificar su tiempo y su esfuerzo por llevar a cabo sus sueños...
Desgraciadamente, nada más lejos de la realidad. Oportunistas, con ideas
exclusivamente basadas en la tecnología y en la captación de más y más
capital, powerpoints prometedoras pero sin el respaldo de la existencia de una
necesidad de mercado real, creadores de una oferta carente de demanda y con la
vista puesta en la realización de sus stock options, la salida a bolsa y la
capacidad de deslumbrar con sus brillantes (a la par que absurdas) ideas.
No todos son así, naturalmente. Antes de la burbuja la imagen se parecía
más a mi primera descripción. Pocos pioneros dieron pelotazos, muchos de ellos
permanecen luchando con el mercado tras la burbuja y todos ellos contribuyeron a
la construcción del sector, con mucha más brillantez y claridad de ideas que
los advenedizos que les siguieron. En la etapa de la burbuja la situación se
asemejó más a la segunda descripción. Lo increíble es que muchos de ellos
consiguieran levantar capital, pero de ese empujón se encargaron las
oportunistas consultoras. En una próxima entregas hablaremos de los
"cooperadores necesarios" de la burbuja.
La tercera etapa se asemeja mucho más a la primera, en ese camino regresivo
hacia el 97 que venimos recorriendo desde finales del 2000. El emprendedor de
hoy sabe lo que se hace, no busca el pelotazo, se basa en planes de negocio con
la cabeza sobre los hombros, que podrán fracasar o no -el riesgo sigue siendo
muy superior en la Red que fuera de ella- pero que cuando menos no están
cimentados sobre una Powerpoint bien presentada. El talento sigue siendo uno de
los principales activos de los emprendedores Internet.
Gestores
En el libro Negocios 3.0 (muy recomendable para todo profesional medianamente
relacionado con la Red) de Nuria Almirón y Eudald Domenech (que aúna la figura
de gestor y emprendedor) se analizan todos los mitos que han rodeado la Red (y
que, aún hoy, todavía la rodean) y el análisis de todos esos mitos nos sirve
para comprender el porqué de la burbuja. Los primeros en jugar a ese juego
fueron los gestores de proyectos Internet. El gestor de una empresa es en un
altísimo porcentaje el que determina su éxito o su fracaso.
¿Cual fue el problema de los gestores de Internet? La miopía, sin duda. En
muchas ocasiones el gestor no comprendía el mercado, no comprendía a su
público, ni a sus clientes, ni el funcionamiento del medio, ni el estado de la
tecnología, ni los recursos que necesitaba, ni la planificación necesaria para
llevar a cabo una expansión internacional razonada. En ese momento el gestor se
convertía en alguien dispuesto a multiplicar su plantilla por diez sin razón
aparente, a invertir en carísimas consultoras que lo más que aportaban era su
nombre, la verborrea comercial al uso y unas altísimas dosis de incompetencia
profesional; a expandirse internacionalmente a velocidad de vértigo porque la
velocidad lo era todo; a regalar 3.000 pesetas a cada uno que pasase por la
puerta porque eso le aseguraba una "cuota de mercado" amplia; a
invertir irracionalmente en la mejor tecnología aunque eso hipotecase la
empresa y sus recursos; a no saber evaluar las inversiones correctas,
confundiendo lo que aporta valor real a la compañía con lo que le hace ganar
tiempo; en definitiva, a hacer una estupidez detrás de otra camino del abismo.
El gestor que desconoce el medio tardará mucho tiempo en poder gestionar
proyectos de Red, y eso puede seguir hipotecando el desarrollo del e-business
durante algún tiempo. Sin embargo, justo es decir que hay gestores que conocen
el management moderno y el concepto de empowerment, y que saben evaluar sus
recursos y sus necesidades de capital. Curiosamente, muchos de ellos son
emprendedores. Curiosamente, muchos de sus proyectos siguen en pie, y aunque han
pasado tiempos difíciles tienen todas las de permanecer. Curiosamente sus
proyectos funcionan, no valen cientos de millones de euros pero valen su peso en
oro porque permanecen y tienen un potencial de crecimiento acorde con el
potencial de crecimiento de la Red en los próximos años.
Conclusión: la especulación puede ser un buen negocio a corto plazo, pero
la miopía Internet es siempre un mal negocio a largo plazo.