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!COLUMNA- |
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Pese al Nasdaq |
Por Jesús Valbuena
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Predica en silencio, con el ejemplo, que la Red ha propiciado una evolución en nuestra vida, una nueva forma de entender la sociedad.
Hace oídos sordos al discurso dominante del sapiens, que insiste en la vigencia del reinado de Perogrullo, bajo el lema Ya lo decía yo.
Se cree ciudadano del mundo, del real y, por ende, del virtual.
Insiste en que la información pública debe ser pública. Debe hacerse pública, estructurada, accesible, comprensible, independiente de agendas políticas. Y gratuita.
Reivindica que las preguntas se respondan para que el ciudadano comprenda, y desarrolle su propia ruta hacia nuevas preguntas.
Conoce la raíz del término publicación. Y sabe que los periódicos no se suelen escribir pensando en el público. Aprende por observación.
Sabe que, por primera vez, cualquier contenido dinámico o imagen puede distribuirse a millares de personas por menos de lo que cuesta ir al cine.
No equipara lo anterior a la imprenta, con respeto para Gutemberg.
Cita a Cervantes. Sueña, se siente vivo, y brinda por la nueva Era.
Confía en cualquier conversación para saber más y comprender mejor que la información es poder. Por algo se oculta y manipula tan a menudo.
Celebra que el hipervínculo y el trabajo en red subviertan lo establecido.
Responsabiliza de los despidos en puntocoms, puntonets, puntoorgs, puntoeses y fábricas al inversor oportunista, con fama de ganador, que ayer firmaba break-even a 5 años, y hoy sojuzga al inmigrante y al emprendedor por encima del bien y del mal.
No asiente ante el grito soberbio que mide la salud de Internet comparándola al pelotazo- porrazo de otrora. Siente que el amor interesado nunca fue verdadero; y que Roma no se construyó en un día.
Reporta a su conciencia. Comparte su talento. Respeta la inteligencia de su interlocutor. Piensa que quizá algún día los últimos pueden ser los primeros, y reír mejor. Se muestra seguro, tranquilo, acompañado.
Se pregunta a qué viene tanto desánimo generalizado, incluso entre algunos digitalis, cuando desde mucho antes del Boom, la Red no ha dejado de crecer un solo instante. Más aún desde el pasado 11 de septiembre.
Trabaja a diario para comunicarse y crear riqueza en un mundo mejor. Sin renunciar a participar de ella y re-invertirla.
Escucha más que habla. Lee más que escribe. Toma notas en el weblog y en la PDA. Hace y deja hacer. No descansa. Y, de momento, tampoco vuelve la vista atrás.
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