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El cuarto anteproyecto, la primera
insumisión
Cuando en mayo del año pasado se inició
la movilización contra el segundo
anteproyecto de la LSSI fuimos los primeros en pedir calma y reflexión,
y en desmarcarnos de una movilización que se iniciaba con
argumentos militaristas, con demasiado tiempo de antelación
y con numerosos trámites
legales que pasar. A día de hoy todos esos trámites
han sido superados, y
sólo falta el parlamentario, que con un gobierno con mayoría
absoluta puede quedar en nada.
La lectura a hacer desde mayo hasta enero no puede ser más
pesimista. El
Ministerio de Ciencia y Tecnología ha hecho ímprobos
esfuerzos por demostrar su absoluto desconocimiento de la materia
que está intentando legislar, ha demostrado una ineficacia
inusitada y ha conseguido unir a todos los sectores de la sociedad
en una crítica unánime hacia una gestión
incompetente. No sólo se ha demostrado la inexistencia de
cualquier tipo de talante negociador, sino que se han dado pasos
hacia atrás en un anteproyecto que ya entonces nos parecía
claramente deficiente. La aportación constructiva de la Asociación
de Internautas ha sido sistemáticamente ignorada por el Ejecutivo,
algo que también debe hacer
reflexionar a los responsables de la AI, diluida en disputas internas
y
falta de definición ante un problema que parece superarle.
Del análisis de la ley se desprenden muchos aspectos preocupantes.
Y aunque no compartimos el de la presunta amenaza a los derechos
fundamentales, lo cierto es que a quienes lo defienden no les faltan
argumentos, máxime después de los ocho meses transcurridos,
en los que el Gobierno no ha movido un ápice su postura.
La LSSI no complace a nadie salvo al gobierno. Ni la oposición,
ni la comunidad internauta, ni los abogados ni los empresarios pueden
ni deben sentirse satisfechos con ella porque daña los intereses,
no de la "sociedad de la información", sino de
la sociedad en general.
Nuestra primera respuesta es nuestra primera insumisión
a la LSSI, el hecho de que antes de aprobarla ignoremos el secretismo
con el que el gobierno ha intentado llevar el cuarto anteproyecto
y, unos días antes de que el consejo de ministros lo apruebe,
lo publiquemos íntegramente, todas las publicaciones internautas,
en un clamoroso "todos a una" que es, más que un
toque de atención, una primera y seria advertencia a un gobierno
cuyas acciones tienen el límite de la paciencia de sus ciudadanos.
Y ese límite, en el caso del movimiento internauta, está
siendo rebasado.
Se ha terminado el tiempo de las mentiras y de los plazos de gracia,
y ha
empezado el de la concienciación. Si la ley se aprueba se
retrasará -aún
más- el desarrollo de la sociedad de la información
en nuestro país, se
creará un marco jurídico deficiente, impreciso, errático
y preocupante, y se
expondrá a la Red a graves riesgos que se deben evitar. Desde
DiarioRed
apoyaremos cualquier acción para reivindicar esta realidad
y reclamar la
modificación del texto por uno más acorde con la realidad,
más democrático y del que no quepan dudas sobre su
constitucionalidad o su vocación de
permanencia. Al gobierno le quedan dos alternativas: o eso, o la
insumisión.

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